el príncipe de las tinieblas
Thom Yorke
El príncipe de las tinieblas (ver nota en La Nación)
El cantante de Radiohead habla de su primer y claustrofóbico álbum en soledad, de depresiones y paranoias y del futuro de la banda más experimental y popular de rock de la última década.
NUEVA YORK.- Thom Yorke es un ejemplo de asimetría. Pequeño y enjuto, enfundado en unos blue jeans casi remendados, una remera gris y una campera oscura, está sentado con cauta cortesía para la entrevista en una habitación de hotel de Manhattan pretenciosamente minimalista, “pero más bien barato”, agrega él burlonamente.
El pelo rubio rojizo de Yorke está cortado en ángulos precisamente desequilibrados, y en su rostro agudo de zorro se advierte que el ojo derecho es mucho más grande que el izquierdo. Su frente se arruga de tanto en tanto sobre la ceja izquierda, lo que le da una expresión conspiratoria. La asimetría también invade la música que hace en su primer álbum solista, “The Eraser”, y la música que ha hecho durante más de una década con Radiohead, la banda más experimental del rock de las 10 más populares del género en el mundo.
La tensión interior reina en las canciones de Radiohead; los ritmos atentan contra el estándar 4×4 del rock; las melodías son atacadas por ruidos intrusivos y el dulce quejido de la voz de Yorke transmite un profundo malestar. Y ahora, como la banda decidió no firmar un nuevo contrato de grabación tras terminar con
su contrato anterior en 2003, Radiohead es el más codiciado agente libre del rock. Mientras el pop se hace cada vez más caprichoso, Radiohead ha mantenido un gran número de seguidores, suficientemente importante como para que sus discos ocupen el primer lugar de las listas, y suficientemente devoto como para colmar Internet de sitios, blogs, grabaciones y discusiones sobre el grupo. La banda no ha conservado sus fans puliendo una fórmula sino alterándola constantemente: cada disco de Radiohead aborda un nuevo ángulo, plantea nuevos interrogantes.
Los miembros de Radiohead -Yorke, Phil Selway en percusión, Colin Greenwood en bajo, Ed O Brien en guitarra y Jonny Greenwood en guitarra, teclados y sonidos varios- se conocieron de muchachos en una escuela cerca de Oxford, Inglaterra. Cuando empezaron con Radiohead a principios de la década del 90, las canciones adoptaron la grandiosidad beatlesca del pop británico, pero lo sabotearon con sentimientos como el de “Creep”, el primer éxito de Radiohead, en el que Yorke entonaba sombríamente: “Soy un chupamedias/ un bicho raro/ ¿qué diablos hago aquí?”.
La popularidad sólo aumentó la ajenidad de la banda. En 1997, Radiohead reveló la majestuosidad distópica de su primera obra maestra, “OK Computer”, repleta de ominosos pensamientos sobre la deshumanización. Después, en vez de hacer una secuela, Radiohead desarticuló su sonido, reemplazando las guitarras con teclados y ritmos electrónicos en los desorientadores y fascinantes “Kid A” y “Amnesiac”. Con “Hail to the Thief”, en 2003, la banda volvió a unir ambas venas, reintegrando las guitarras a sus sonidos electrónicos. El Radiohead del siglo XXI hace música discordante y sofisticada. Con y sin Radiohead, Yorke es un proveedor de bellas ansiedades y angustias. “Me irrita que mi voz sea bonita -dice-. Eso puede parecer muy poco modesto, pero me irrita que suene tan amable cuando lo que canta es profundamente ácido.”
Es probable que el próximo disco de Radiohead demore en llegar. Con “Hail to the Thief” se cumplió el contrato con EMI, y aunque las compañías grandes y pequeñas contratarían con gusto a la banda, ellos todavía no han decidido qué harán, y permanecen en un limbo comercial que ha sido liberador y también incómodo. “¿Por qué querríamos firmar un contrato por seis discos con una industria en implosión?”, dice Yorke.
La gira que siguió a “Hail to the Thief” agotó entradas en cuatro continentes, terminando en el Festival Coachella de 2004. Y después del triunfo, no hubo nada. Ni fecha de grabación, ni giras. Cuando los miembros de la banda volvieron con sus familias, Radiohead quedó en silencio.
“Perdimos todo impulso y es muy difícil recuperarlo -dice-. Y cuando hablo de impulso no me refiero tan sólo al trabajo concreto de cada día, sino al hecho de reunirnos y tocar la música de cada uno y generar ideas y eso. Es algo que uno da por hecho hasta que desaparece. Y uno se pregunta qué es lo que anda mal.”
Como le ocurrió entre “OK Computer” y “Kid A”, Yorke sufrió una depresión. “Perdí toda mi confianza, al menos durante un año”, dice, y luego abandona el tema agregando: “Me dediqué a aburrir a mis amigos en el pub”.
Yorke ha cantado para miles de personas en escenarios de todo el mundo. Pero individualmente es tímido. Mientras habla, casi siempre mira el grabador. En “The Eraser”, canta: “Sabés la respuesta, ¿para qué preguntás?/ Sólo soy amable porque quiero algo”. Por supuesto, desea promover su disco. Aunque él es quien hace gran parte de la programación electrónica de Radiohead, el disco no es la abstracta excursión sónica que algunos admiradores podrían esperar. Tampoco es un típico álbum de un cantautor, melodías modestas rasgueadas en una guitarra acústica, sino un conjunto de nueve canciones electrónicas, concisas y melódicas: pop en forma, oscuramente claustrofóbicas en ejecución, desesperadas y seductoras.
La música de “The Eraser” suena intensamente solitaria. Teclados, sintetizador y ráfagas de percusión se reúnen y entrelazan en torno de la sostenida voz de Yorke mientras entona una depresiva letanía: “No hay chispa, ni luz en la oscuridad/ te deprime”, canta en “Analyze”, mientras en “Skip Divided” repite: “Eres tonto al quedarte aquí”. Tantas de sus canciones le hablan a ese “tú” que es como si Yorke se estuviera mirando en el espejo y cantándose a sí mismo canciones de consuelo.
“Hubo en este disco mucho del intento de levantarme del suelo -dice-. Porque me caí… me hundí. Hay mucho de monólogo interior en esto, pero nunca es literal.”
El músico empezó con “The Eraser” de manera casi subrepticia. Sus canciones se basaron en fragmentos de sonidos mezclados en momentos aislados -tiempo libre en habitaciones de hotel- y los acumuló en su laptop. No escribe ni lee música. Pero Yorke no lo considera un álbum completamente solista. Muchos de los sonidos que contiene fueron hechos por los integrantes de Radiohead con los años. En la biblioteca de sonidos que usó para “The Eraser”, Yorke no sabe quién tocó qué cosa. “Parte de nuestro método es que grabamos todo lo que hacemos. Es algo así como descubrir los accidentes y compilarlos.”
Gran parte del disco tomó forma sin instrumentos: sólo Yorke con sus computadoras. Después agregó un poco de percusión y alguna ocasional parte de guitarra. “La música fue bastante mínima. Y las ideas vocales eran muy directas. No quería algo densamente electrónico ni programado.”
Hace cerca de un año Radiohead convino trabajar sobre música nueva: “No había compañía grabadora ni nada”, dice Yorke. Pero la banda no se sintió demasiado productiva. “Como no había plazo, no había meta. Para dar concentración a un grupo no hay nada mejor que un plazo.”
Radiohead aún no ha decidido cómo lanzar su nuevo material. Yorke ha descartado la idea de una distribución exclusivamente digital porque los fans de Rusia o América del Sur, por ejemplo, no están tan bien conectados. Todavía hace falta una compañía para lograr que los CD lleguen a los comercios. “La verdad es que aún hace falta la distribución tradicional” [de hecho, "The Eraser" no posee un distribuidor en la Argentina y por ahora no se editará en el país].
En la Navidad pasada, Radiohead se marcó un plazo: la banda decidió volver a salir de gira. “Pasamos mucho tiempo en el estudio sin ir a ningún lado. Pero empezamos a prepararnos para la gira y teníamos todos esos temas a medias para armarlos. En vez de convertirse en una pesadilla fue muy divertido, porque todos nos sentimos espontáneos y nada presionados Así que a todos nos gustó estar juntos y trabajar cuatro o cinco horas diarias. Fue como volver a tener 16 años.”
Por Jon Pareles
The New York Times
El borrador
Thom Yorke asegura que el álbum estuvo influido por el sentimiento de impotencia que siente en la actualidad por las distintas acciones que toma el gobierno británico respecto del medioambiente y de la guerra de Irak. “Este es un período oscuro en la historia de nuestro país. Están todos estos elefantes gigantes que tenemos en este momento en la habitación, en el Oeste, y la gente está desesperada tratando de borrarlos de la conciencia pública”. Ferviente y público crítico de George Bush, Yorke debió enfrentar el mes pasado el hecho de que una de las hijas del presidente norteamericano concurra al concierto que Radiohead ofreció en el Madison Square Garden neoyorquino. Al día siguiente, el cantante escribió en la página de la banda en Internet: “No sé si debemos estar honrados, divertidos, perplejos, preguntarle a ella si tenía una entrada válida, objetar tardíamente, preguntarle otra vez sobre su entrada y sobre si realmente sabe de qué se trata nuestro show o callar y sonreír”.
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Una opinión, respuestas o pings
RV
Sí, o no, tal vez.
30 Mar, 2011
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