entrevista a darren aronofsky
Reproducimos una entrevista a Darren Aronofsky realizada por Jeff Slark para salon.com.
¿Por qué tantos cineastas jóvenes y con talento hacen películas sobre drogas, especialmente sobre la heroína?
D. Aronofsky: A esta altura, las películas sobre heroína son casi un género en sí mismas. Pero Réquiem para un sueño no es sobre la heroína ni sobre las drogas. De hecho, nunca me interesó hacer una película sobre drogadictos –creo que son bastante aburridos y poco interesantes-. Lo que me resultaba realmente sorprendente de la novela, y que es lo que traté de hacer en la película, era este contrapunto en la historia de Sara Goldfarb, que deconstruía completamente al film en tanto película de drogas. La historia de Harry, Tyrone y Marion es una historia de heroína muy tradicional, pero al ponerla en paralelo a la historia de Sara, de pronto nos preguntamos “¿Qué es una droga?”. Lo que Selby está diciendo es que cualquier cosa puede ser una droga –no tiene que ser coca. La idea de que el mismo monólogo interno atraviese la cabeza de una persona tanto cuando está tratando de dejar las drogas como cuando se está tratando de dejar el cigarrillo, o de hacer dieta para perder 9 kilos, es algo que me resulta fascinante. Me pareció que era algo que no se había visto en el cine, y quise llevarlo a la pantalla.
Lo siento, pero tengo que decir esto: ¿no te parece que la gente sigue regresando a esta subcultura de la droga porque es un buen lugar para buscar metáforas más grandes e historias más significativas?
D. Aronofsky: No creo que ésa sea la razón. Las películas que me saltan a la mente son Drugstore cowboy y Trainspotting.
¿Viste Jesus’ son (Alison Maclean, 1999 –con Billy Crudup, Samatha Morton y dennid Leary)?
D. Aronofsky: Sí, pero Jesus’ son no trataba realmente sobre drogas, tampoco.
Exacto, como tampoco lo es Drugstore cowboy, o Trainspotting.
D. Aronofsky: Bueno, pero creo que Trainspotting lo es en buena medida.
Pero también es sobre la esperanza y la vida.
D. Aronofsky: Creo que las drogas actúan como una lucha. Muchas de estas películas tienen un tema similar –que es central también en Réquiem –la batalla entre la adicción y el espíritu humano. En muchas maneras, vimos a Réquiem como una película monstruosa. La “criatura” era invisible; es algo que vive en nuestras cabezas. Adicción. Esa es la batalla humana. Todos nosotros tenemos nuestras adicciones, ya sea la adicción al trabajo o a la TV –estamos lidiando con esta batalla interna de forma permanente.
Aunque no es una drug movie, el uso de drogas la convierte probablemente en una experiencia asoladora, difícil, inquietante. ¿Te propusiste provocar un efecto aplastante?
D. Aronofsky: La película es como un hacer un clavado contra el piso, y más allá, hacia el subsuelo del infierno.
Cuando estaba vendiendo el proyecto, le decía a la gente que lo que yo quería era que se sintiera como saltar de un avión y darte cuenta a mitad de camino de que te olvidaste el paracaídas. En ese punto es donde empieza la película. Y termina cinco minutos después; sigues vivo con tu último aliento durante esos minutos finales. Para mí, de eso se trata la película: una montaña rusa que se estrella contra una pared de ladrillos. Yo quería que no hubiera ningún tipo de catarsis al final, que fuera lisa y llanamente un final tan duro e intenso como fuera posible. Esta es una película punk donde el público es el abismo emocional final.
¿Simplemente decías todo eso de corrido?
D. Aronofsky: Sí, de hecho. He estado diciendo por ahí que esta es una película punk, pero nunca que fuera un abismo emocional. Mira, habiendome criado en Manhattan solía ir a ver La naranja mecánica al Playhouse de la calle 8va, o iba al Teatro de la calle Waverly a ver Stop making sense o Eraserhead. Eran todas películas excitantes, prohibidas, y creo que es de ahí de donde provienen Pi y Réquiem, de un intento de hacer ese tipo de películas.
¿Y qué hay de la película de 1966 Seconds, de John Frankenheimer?
D. Aronofsky: No ví Seconds hasta después de haber hecho Pi. Fue editada en video en 1998 o 1999. Esa película me voló la cabeza; me dejó realmente impresionado. Frankenheimer hacía planos que yo hice en Pi treinta años más tarde. Proviene de una escuela similar, de la serie La dimensión desconocida, que es el verdadero origen de Pi.
Volviendo a eso de estrellarse contra una pared de ladrillos –¿te parece que existe algún peligro de que ir a tal velocidad pueda volatilizar al film a tal punto de que la gente no entienda realmente lo que está pasando?
D. Aranofsky: Creo que eso definitivamente ocurre en esta película. Creo que es un mazazo en la cara. La gente me dice cosas como “me estuviste golpeando durante noventa minutos sin parar”. Pero, básicamente, ese es el único impacto y es tremendo. Queríamos que el film pareciera estar permanentemente a punto de salirse de la pantalla. A la gente que está buscando algún tipo de entretenimiento liviano, le imploro que no venga a ver este film, porque va a salir muy decepcionada.
La calificaste de película monstruosa. ¿Cómo resolviste personificar la adicción?
D. Aronofsky: Eso es algo verdaderamente intersante. Básicamente te das cuenta de que el subtexto de las conversaciones de todos los personajes tiene que ver con ese conflicto, con esa batalla. Escena por escena vas encaminándote, paso a paso, hacia la destrucción de las vidas de los personajes. Con Sara, había una forma visual de representarlo. La heladera que cobra vida, así como los personajes televisivos que se hacen presentes en su casa, son visualizaciones íntegras de su adicción en el momento en que ésta adquiere cuerpo y comienza a devorarla. Antes de cada escena, mi director de fotografía y yo decíamos, bueno, ¿dónde se localiza la adicción en esta escena? ¿En qué está pensando la adicción? ¿Qué está haciendo para infligir más sufrimiento a los personajes? Eso es lo que hace la adicción: es un monstruo terrible que devora el espíritu humano.
¿Cómo fue el trabajo de adaptación de la novela de Selby? Es sorprendentemente fiel al texto original , pero debe haber sido difícil de cortar: algunas escenas son tan visuales que me imagino que el traslado a la pantalla fue natural, pero muchas que otras que no usaste son igual de buenas. Por ejemplo, me cuesta creer que no quisieras filmar la escena del libro en la cual se reúnen en la morgue para inyectarse.
D. Aronofsky: Era una cuestión de dinero. Tenía que hacer esa escena en una pequeña fiesta en el apartamento –realmente a bajo coste. La escena en la que la tv cobra vida es una de mis favoritas. Pero no era crucial en la historia. Selby había comenzado a escribir una versión del guión unos quince años atrás, pero la había perdido. Yo comencé a escribir, y cuando ya estaba por las tres cuartas partes del guión, Selby me llamó diciéndome que lo había encontrado en su sótano. Me lo envió, y yo diría que las dos versiones resultaron ser un ochenta por ciento iguales. Estabamos contando la misma historia, la cuestión era captar la esencia y agregarle detalles.
Hilando más fino, ¿por qué trasladaste el sueño de Harry a Marion? Porque en la novela era Harry el que quería abrir una cafetería. Y en tu versión, es Marion, con su idea de un local de ropa para sus diseños.
D. Aronofsky: Bueno, lo de la cafetería no funcionaba por Starbucks. Los EEUU han cambiado; Selby debería haber invertido algo de dinero en coffeeshops en esa época, en el ’78, porque era una idea realmente novedosa. Barajamos muchas posibilidades acerca de cuál sería el sueño del título. Desde querer abrir un club en Coney Island hasta un padre panadero que sueña con una panadería propia; hasta que
finalmente se me ocurrió que le agregaría algo al personaje de Harry si lo hacíamos creer en el sueño de su novia.
Leí que Jennifer Connelly dijo que todos estos personajes tienen agujeros que llenar. Estoy seguro de que hay muchos temas en el film, pero no me dio la impresión de que tratara sobre esos baches sino sobre lo que ocurre cuando intentan rellenarlos. De hecho, la película parecería estar diciendo que cuando la gente intenta cubrir esos agujeros las cosas se desmoronan. Una perspectiva bastante desoladora.
D. Aronofsky: Creo que hay agujeros que uno no puede llenar, pozos sin fondo. En última instancia, la película trata acerca de los extremos a los cuales llega la gente para escapar de sus realidades, y lo que ocurre cuando persiguen una fantasía.
¿Pero por qué tienen que escapar de sus realidades?
D. Aronofsky: Porque están persiguiendo un sueño que nunca va a ocurrir. No están asumiendo su presente ni su realidad. Sara no está lidiando con su soledad, tiene la ilusión de aparecer en la televisión y de ser amada por millones de personas. Creo que lo que Selby está diciendo es que cuando estás persiguiendo una fantasía, hacés un agujero en tu presente, y luego usás cualquier cosa para llenar ese agujero, para olvidarte del presente, para seguir creyendo en esa fantasía y en ese futuro. Y esa es la razón por la cual Réquiem no es en realidad una película sobre drogas, porque cualquier cosa puede llenar ese agujero. Puede ser tabaco, comida, drogas, y, en última instancia, lo que realmente representa es la esperanza.
Tengo que preguntarte acerca de la quinta película de Batman. ¿Qué es lo que te llevó a involucrarte en ese proyecto?
D. Aronofsky: Voy a escribir Batman V con Frank Miller. También estoy escribiendo una película de ciencia ficción; ya veremos cuál de las dos producciones arranca primero, porque no es que yo vaya a dirigir Batman sí o sí, que es lo que cree todo el mundo.
¿Qué querés decir?
D. Aronofsky: Bueno, que me voy a sentar a escribirla y ver qué pasa. Vamos a ver si me dejan hacer el guión en el que estoy interesado. Creo que es una gran historia que ha sido contada de dos maneras diferentes en los últimos diez años, ambas muy interesantes, pero no la manera en que yo lo haría. Es una historia que toca muy profundamente la conciencia norteamericana.
¿Qué parte?
D. Aronofsky: Hay algo acerca de la venganza y la justicia que son temas serios para los norteamericanos. Pero, a decir verdad, llevamos mucho tiempo hablando de la cuestión con el estudio. Parece que finalmente va a suceder, pero ha sido un largo camino.
¿Cuál te parece que fue la mejor de las películas Batman?
D. Aronofsky: Yo diría que la segunda de Tim Burton. Me gustaron Michelle Pfeiffer y el Pingüino. Me gustaba todo el tono del film. Creo que Tim Burton es genial.
¿Y quién es el mejor Batman?
D. Aronofsky: Eso todavía está por verse.
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