olpc en argentina, en marcha
Reproducimos a continuación un post de Daniel I. Krichman:
.. y debo decir que tengo sensaciones encontradas. Los diarios de la llamada gran prensa (la que se ocupa de labrar la subjetividad social para que tengamos opiniones sobre las cosas en lugar de información) anunciaron la semana pasada la llegada de las primeras 500 máquinas del proyecto OLPC (rebautizadas como CM1); en el blog oficial se levantó un video de Adrián Paenza extraído del chat que organizó el diario La Nación; apareció la noticia profusamente por la tele, todo muy cuidado, muy descontracturado… excepto por los dichos del padre de la criatura, Nicholas Negroponte cuando afirma Este no es un programa que reparte laptops, sino un proyecto educativo orientado a eliminar la pobreza… (Seeeeññoooooora…. ¿recuerdan “La gallinita dijo Eureka” de Les Luthiers?)
Es un dato de la realidad que, como dice el Profesor Paenza, estamos ante la aventura más importante de la historia de la educación en la Argentina. Pero aclaremos las cosas. Esto está bastante lejos de ser un proyecto educativo. En cambio, se parece mucho a un negocio al que el estado argentino le da la debida cobertura, aunque tiene poco para decir acerca de las propuestas que desplegará para terminar con la educación real.
Mis sensaciones encontradas tienen que ver con eso. Quizás se deba a que no alcanzo a percibir cuánto de alimento y cuánto de veneno hay en este bocado que se disponen a poner sobre la mesa de los chicos que no pueden acceder a la tecnología.
Haciendo un repaso rápido, diré que percibo en este escenario mucho silencio oficial a preguntas de sentido común (ya he publicado aquí algo de esto); la mayor parte de los tecnócratas (del ministerio y de afuera) hablando solamente de las bondades del emprendimiento y escondiendo respuestas a preguntas tan elementales como ¿qué van a hacer con los docentes?; partidarios del Software Libre sosteniendo acaloradas discusiones contra los partidarios del entorno Microsoft y el Software Propietario y proyectando sobre el tablero cómo van a aprender los chicos que ellos creen que hay en la Argentina profunda… y que no se parecen en nada a sus hijos, a sus sobrinos o a sus nietos; diversas operaciones de prensa, intentando desacreditar el proyecto de Negroponte, sin aportar realmente nada sustancioso; muchos intelectuales atrapados en la fascinación de la tecnología y devenidos opinadores educacionales; un sugestivo silencio de radio en las organizaciones profesionales; alguna gente (docentes o no) -demasiado poca para mi gusto- desgañitándose para torcer el rumbo en ciertos aspectos de esta aventura; y sobre todo, la enorme mayoría de los docentes argentinos, mirando la movida con indiferencia, como si se tratara de la inauguración de una huerta comunitaria en un pueblito perdido en Tanzania.
Lao Tse dice en el Tao Te Ching “los elementos flexibles y dinámicos de la sociedad, hacen mover a los elementos rígidos y estáticos de la sociedad”, las TIC posibilitan que los elementos dinámicos de la sociedad coordinen sus ciclos y comiencen a resonar.
Esto dice Horacio Martínez Philipps en el blog de Carlos Neri, Moebius, a propósito de un post relacionado con este proyecto, donde iniciamos esta reflexión.
Los elementos rígidos y estáticos que con Lao Tse, Horacio y mucha gente esperan que se muevan, en el colegio donde yo trabajo, son pibes por lo menos nietos de desocupados, seres desesperanzados desde la preadolescencia, desacostumbrados a que les presten atención y que solamente quieren que las horas pasen para escapar de la escuela, sin saber muy bien por qué. No entienden para qué están ahí. Repiten como loros: tenemos que venir a la escuela para estudiar. Pero no se lo creen, y se les nota. Muchos, demasiados, van para comer o porque les dan una beca. No comprenden, como es lógico, qué hay para ellos en el futuro, en un lugar donde su familia (¿qué familia?) no tiene plata para comprarle un lápiz, pero el intendente, que ejerce su cargo desde hace 15 años, se mueve en un auto de sesenta mil dólares…
Me pregunto: ¿A estos pibes les vamos a dar una máquina y a contarles lo de la saturación tecnológica? Estaría muy bien que lo hiciéramos… pero ¿esperando qué, a cambio? ¿A los docentes, elementos rígidos y estáticos por antonomasia de esta ecuación siniestra? Estaría muy bien que lo hiciéramos… pero ¿esperando qué, a cambio? En mi pueblo, la directora del establecimiento donde mi hijo acaba de concluir la cursada primaria, se enteró en una reunión de articulación con docentes de tecnología, que los chicos de su escuela no sabían usar la regla. Que tomaban las medidas empezando del uno en lugar de empezar desde el cero… Poco tiempo después, cometió un error con una de sus alumnas, a la sazón nieta de un influyente puntero político y la ascendieron a inspectora, para sacarla del medio… ¿a estos docentes les vamos a dar una computadora y explicarles que venimos a hacer estallar el aula del cuaderno y el lápiz? ¿Y hacia arriba en el escalafón docente, qué pensamos que va a pasar?
Un estudio reciente, publicado por la Voz del Interior explicaba que el 20 % de los docentes cordobeses primarios y secundarios tienen el síndrome de burn-out (la cabeza quemada, literalmente) .
No se puede decir con seriedad que el obstáculo más grande sea la falta de conectividad o la brecha tecnológica. En la escuela donde trabajo hay un laboratorio con 17 máquinas, instaladas como parte del programa de Alfabetización Digital del Ministerio de Educación, que permanecía cerrado a los chicos de primero y segundo año porque –según palabras de la Jefa del Área de Educación Tecnológica- si se rompen, no podemos arreglarlas. A partir de allí y de situaciones similares en la zona, implementamos, hace ya casi dos años, el proyecto CICE. Algunos de mis propios compañeros docentes, molestos por la iniciativa y usando sus contactos en la Junta de Clasificación (sindicato + ministerio provincial de educación) lograron que me quitaran todo el puntaje de la Lista de Orden de Mérito, para que no pueda dar clases en la provincia. La medida tuvo efecto durante este año, violando incluso un decreto provincial que dice explícitamente que no se puede hacer eso, cuando se cuestionan los títulos.
Creo que no somos una isla, sino el reflejo de lo que pasa en el interior. Atribuir a la tecnología tanto poder regenerativo frente a este tipo de cuadros, si no es darle cobertura a un negocio donde no interesa la educación, suena muy parecido a una declaración de impotencia.
No se trata de estar en contra de la mediación de las TICs en la educación. Hace muchísimos años que trabajo en eso y no seré yo quien lo haga. Pero empecemos por ponerle a cada cosa su nombre. ¿Alguien puede creer de verdad que el problema se arregla discutiendo sobre Software Libre o Propietario y sin poner una moneda para sacar rápidamente a los profes de nivel medio (también co-responsables de esta situación) de las 30 horas semanales frente al aula? Son muy lindos los discursos, las declaraciones de principios y las teorías de Papert. Yo también las comparto y me nutro de ellas. Pero después hay que meter las patas en el barro. Nuestros chicos están estragados porque sus familias vienen soportando décadas de políticas neoliberales y los talleres preocupacionales que ofrece hoy la educación provincial, están apuntados a perfilar un data entry que pueda ir a cargar precios en un supermercado ¿Para eso quieren las TICs? ¿De qué hablamos exactamente cuando decimos que queremos enseñar ciudadanía en el aula?
Las discusiones sobre cambios en la educación a partir de inyecciones tecnológicas, me parecen poco más o menos que una cobertura para enmarcar el verdadero negocio que les están dando a las multinacionales informáticas. Una escapada brillante del capitalismo hacia adelante (una más y van…), que genera escasez artificial para mantener altos los precios y después inventa esta estrategia de venderle máquinas a granel a los estados ricos, porque la gente pobre que vive en ellos nunca podrá comprarlas. En esa perspectiva, poco importan la educación, si los pibes las van a poder aprovechar o si en vez de 100 dólares cuestan 130 euros.
Tal como está planteado este asunto, está rengo del deseo de los docentes, y no es que los funcionarios no lo sepan. Ya lo dijo en ministro (creo que Daniel Filmus es el mejor ministro de educación desde que tengo memoria): No se puede reformar la educación contra los docentes, o con los docentes en contra... ¿No saben acaso cuántos de los casi 900 mil docentes del país participaron en los debates de la ley? ¿No saben cuántas familias se acercaron realmente a la escuela para participar en la discusión?
Es verdad lo que dice el ministro. No se puede hacer nada contra la voluntad de los actores, pero sí se puede reformar la ley sirviéndose de la desesperanza, el cansancio y la indiferencia de los docentes, mostrar una parte como si fuera el todo y obtener un enorme rédito político.
El tema es infinitamente más complejo que una discusión sobre aparatos o un discurso exitista acerca de si se trata de hacer educación o que la tecnología termine con la pobreza. La educación, como el cuidado del medio ambiente o la planificación de la infraestructura vial, son temas de muy largo desarrollo y requieren continuidad en las políticas del estado y una dirigencia con intereses nacionales que las lleve adelante. Mientras sigamos viviendo bajo este esquema, con una clase política como la que tenemos, urigda por realizarse personalmente en uno o dos períodos de mandato constitucional, es un imposible lógico pensar que las cosas se harán de otro modo.
Aunque Alejandro Piscitelli dice que no se pueden servir a ambos Césares a la vez, eso es exactamente lo que se está haciendo y lo que habla de la disputa. Se le ha abierto el portal Educ.ar a Microsoft con el proyecto Par@educar y unas cuantas provincias (Córdoba entre ellas, San Luis recientemente); y a Negroponte con OLPC el negocio de un millón de computadoras por año. Estas discusiones son peleas de mercado, camufladas por discursos grandilocuentes como el del fundador del MIT en la Cumbre de la Sociedad de la Información.
Adrián Paenza será el encargado de decir si el proyecto funciona o no… él fue el que contactó a Negroponte con Filmus, contado por él mismo… ¿qué creemos que va a decir? ¿que no funciona?… ¿de qué nos quieren convencer?
Mientras tanto, hay datos que son escalofriantes. El portal Educ.ar y las políticas estatales (de este gobierno y de los anteriores) destinadas a reducir la brecha digital, no han logrado interesar a más del 10% de la planta docente del país, con casi 900 mil docentes… OLPC es la fase superior de la política que empezó regalando libros en las canchas y en las peluquerías para fomentar la lectura, planteada con una inquietante sentencia: Queremos hacer estallar el aula del lápiz y el cuaderno, apelando a la saturación tecnológica.
Ya nos dirán cuánto le ganamos a la indiferencia por la lectura con la movida de regalar libros. OLPC, finalmente, se larga…
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