our_terroir, por rivera valdez. ysinembargo#10. desterritorialización
El que está del lado de afuera es ese mundo posible, esa consagración del gusto adquirido. Las verdades consuetudinarias, el placer consabido de antemano, la orgullosa persecución de quimeras gregarias, el goce pronosticado en todos los canales, el éxito fotografiado en todas las revistas, la vida anticipada por nuestros padres, y múltiples campañas publicitarias.
Ese mundo que todos conocemos.
Ese mundo que nos rodea.
El territorio en que nos movemos,
casi todo el tiempo.
Ahora,
Hago referencia a otro mundo.
O más aún, a otros mundos.
Que los hay, y de tantas formas.
Mundos que parten de los ojos para dentro.
Mundos que cambian y se desarrollan dentro nuestro,
cuando damos lugar y alimento y libertad de ser
a esa tierra que se extiende inmensa
a nuestras espaldas.
es el tiempo hermoso
de la música lenta
y los arreglos corales
del espacio infinito
que separa todas las cosas
de las hojas agrupadas
y el mate en casa
el es tiempo hermoso
de la paz de los objetos
y la sombra
de la creación
del silencio sostenido
y la calma
de la dulce soledad
y el reencuentro
conmigo mismo
territorio de forma mía
lago y cielo de forma mía
dónde queda mi libertad?
dónde está mi territorio?
lo que soy, lo que tengo, lo que viene
lo que en mí deviene, lo que voy yendo,
ese yo hacia donde voy, constantemente
territorio de forma mía
de una dulcísima soledad electa
territorio resguardado, soportado,
alimentado a veces sin saber cómo
todo lo que se opone a lo que intenta demoler
estos muros infinitos
territorio y lago de forma mía
cielo del tamaño de mis alas
o más aún
del tamaño de mi voz
de todo horizonte al que mi voz pueda llegar
territorio de las huellas por venir
territorio porvenir
mi territorio
del todo de mí que se opone
a todo lo que no soy yo
a la presión incesante del medio
por hacerse fondo y motivo
razón y medio, forma predeterminada
todo lo que se opone, lo que se resiste
a la fuerza insoportable y nueva
mágica, creativa, hermosa,
fuerza de mí, fuerza de mi mundo,
peso de esta, mí realidad
verdades de este
mi territorio.
///
cuerpos teóricos de trinchera
de tren, peatonal y colectivo,
de esperas en el subte
paseos de compras
comidas al paso
sitios que amontonan
el caudal de idénticas realidades
cuerpos teóricos improvisados
recreados, fabricados con la urgencia
de no vivir enajenado
pareciera que hay una realidad
un territorio que es el mundo
un lugar objetivo e imparcial
donde todos convivimos
pero no es cierto
no es cierto en el sentido
de que eso determina lo que somos
no es cierto en el sentido
de que eso sea más fuerte
que cualquiera de nosotros
de ese territorio ajeno
tomamos elementos para constituir
nuestro propio mundo
pero a qué viene todo esto
viene a recordarnos
que el mundo más rico y afluente
comienza dentro nuestro
son las aguas de nuestro territorio
viene a recordarnos
que si hay dos territorios
sólo para empezar
y unos 7.000.000.000
sólo para continuar
no es lícito dar atrofia
dar muerte y dar silencio
dar yugo, oscuridad, anonimato,
segado imperioso y pronto
al territorio que llevamos dentro
al que nos define, al que nos transforma
ese territorio único y creciente
que cada uno somos
por qué la necesidad de un territorio
al cual integrarnos
tribu o partido
al cual afiliarnos
por qué el sentir la carencia de sustento
cuando no hay un lugar al que pertenecer
porque no tenemos un territorio propio
porque el hábito continuo de un territorio grupal y ajeno
va medrando las fuerzas capaces de constituir
nuestro propio espacio
somos socio-dependientes
mimetizamos con el medio, con el otro,
de forma tal que cada vez hay menos yo
y más otros
todos se parecen a otros
todos terminamos siendo un otro
que no comienza ni acaba en ningún sitio
pausa
alimento para el propio territorio
por más arduo que sea al principio
por más alto que sea el precio
de esta hermosa libertad
hay un lugar fuera de todo
y mucho más adentro
el inside
de cada uno
el espacio inmenso y libre donde movemos nuestras alas
donde no hay nada que esté prohibido
donde nada nos limita
donde sabemos que cualquier suceso
es sólo una competencia de voluntades
y la nuestra es la más fuerte de todas
ese espacio, ese territorio
está en pugna continua con el otro territorio
el de múltiples caras y formas
el que abusa de la palabra
el que nos obliga a disfrazarnos
el que impone temor, miedo y fatigas
el espacio estructurado durante siglos y siglos
todo lo que forma ese afuera que nos recibe
ese afuera que nos vendieron
lo que nos hicieron creer por tanto tiempo que era
y debía ser
la realidad
estar vivo, estar completo, lúcido, despierto y libre
se revela sólo en la capacidad
de crear nuevas realidades
en la voluntad, la violencia, la belleza, el ingenio,
la insistencia
de hacer crecer nuestro territorio
por encima, por dentro, por debajo, por entre
el territorio impuesto
por aquellos que invaden el propio
los que están en pie de guerra
la batalla es sobrevivir en este mundo
sin perder el propio
o imponer el propio, sobre el que nos fue dado
cada vez que mirar afuera es un problema
cada vez que sentimos miedo, vergüenza, incertidumbre,
es el territorio preestablecido
chocando con las costas nuevas que podemos proponer
todo lo que resta libertad es
justamente
la invasión de ese lugar
sobre nuestro territorio
sin nosotros
no nos queda nada
esto no es menor
es la diferencia tajante
entre vivir
o no
el escaso segmento de siglo
que tenemos para vivir
es preciso estar atento
despierto
sano
fuerte
feliz
Definitivamente,
la batalla real es contra las propias limitaciones.
Duda primaria:
Existe algo fuera de mí?
Duda secundaria:
Es mejor que yo?
Duda terciaria:
Es más fuerte que yo?
Duda cuaternaria:
Por qué dudaremos tanto?
(ah… maldita indecisión…)
(lo secundario, prima, esta vez
sobre lo primario)
La lucha contra lo otro está en cada gesto, en cada mirada. No se trata ya de un juego de seducciones, ni siquiera, de convencer a nadie o sacar mejor partido, algún provecho. Cómo ganar cuando el partido y el provecho son ficciones, cuando no sabemos ni a qué se juega.
Pero, presumiblemente, no hay apuestas verdaderas en este inmenso banco de suplentes que mira la pantalla con afán letárgico. ¿Quién gana al final? ¿Cuál final -también cabe preguntarse-? Para variar otro ejercicio de voluntades. Pero más duro ahora, más fiero, más constante y despiadado, con uno mismo despiadado. La lucha es demarcar el mundo, a veces contra, a veces en él; pero saber desligarse, saber la distancia infinita, imperiosa, necesaria, para distinguir la vigilia del sueño compartido, la realidad de la ficción tribal, lo imposible de lo inhabitual, el propio aliento del aliento del grupo. La colocación del universo como escenario posible, casual, alterable, la más de las veces intrascendente. Negación absoluta del entorno como método de supervivencia, como modus para aumentar nuestra libertad, para encenderla, para intensificarla, para sentirla más profunda, desnuda y propia, más hermosa y creativa. Por todo lo sano y bueno que una libre voluntad creadora puede y necesita hacer en este mundo.
Esta es la lucha, la de sostener y alimentar infinitas realidades, y no una sola, triste y cobarde mediatización. La sociedad alimentándose del individuo se alimenta hasta los huesos, se alimenta hasta vaciarlo. Lo desaparece.
Territorios.
Territorios sesgados, marcados, corregidos, numerados, minuciosamente delimitados.
Territorios que se cierran sobre sí mismos. Sangre seca en las arterias. Creatividad coagulada. Espacios estrechos. Cielos de 2 x 2. Con expensas, baño compartido, cocina con vista al lavadero, aire seco que hace doler al respirar.
Bocanadas escasas.
Oficio mudo.
Con qué voz vamos a cantar
si no tenemos aire ni para un grito?
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