baudrillard; alteridad, seducción y simulacro
Baudrillard; Alteridad, seducción y simulacro[1] .
Dr. Adolfo Vásquez Rocca [*]
Un universo frío; el reverso de la utopía.
Vivimos en un universo frío, la calidez seductora, la pasión de un mundo encantado es sustituida por el éxtasis de las imágenes, por la pornografía de la información, por la frialdad obscena de un mundo desencantado. Ya no por el drama de la alienación, sino por la hipertrofia de la comunicación que, paradojalmente, acaba con toda mirada o, como dirá Baudrillard[1], con toda imagen[2] y, por cierto, con todo reconocimiento.
El desafío de la diferencia, que constituye al sujeto especularmente, siempre a partir de un otro que nos seduce o al que seducimos, al que miramos y por el que somos vistos, hace que el solitario voyeurista ocupe el lugar del antiguo seductor apasionado. Somos, en este sentido, ser para otros y no sólo por la teatralidad propia de la vida social, sino porque la mirada del otro nos constituye, en ella y por ella nos reconocemos. La constitución de nuestra identidad tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, que me convierte en espectáculo. Ante él estoy en escena, experimentando las tortuosas exigencias de la teatralidad de la vida social. Lo característico de la frivolidad es la ausencia de esencia, de peso, de centralidad en toda la realidad, y por tanto, la reducción de todo lo real a mera apariencia.
El éxito de la identidad prefabricada radica en que cada uno la diseña de acuerdo con lo que previsiblemente triunfa –los valores en alza [3]–. La moda, pues, no es sino un diseño utilitarista de la propia personalidad, sin profundidad, una especie de ingenuidad publicitaria en la cual cada uno se convierte en empresario de su propia apariencia.
La sociedad del espectáculo.
La moda ha contribuido también a la construcción del paraíso del capitalismo hegemónico. Sin duda, capitalismo y moda se retroalimentan[4]. Ambos son el motor del deseo que se expresa y satisface consumiendo; ambos ponen en acción emociones y pasiones muy particulares, como la atracción por el lujo, por el exceso y la seducción. Ninguno de los dos conoce el reposo, avanzan según un movimiento cíclico no-racional, que no supone un progreso. En palabras de J. Baudrillard: “No hay un progreso continuo en esos ámbitos: la moda es arbitraria, pasajera, cíclica y no añade nada a las cualidades intrínsecas del individuo”[5]. Del mismo modo es para él el consumo un proceso social no racional. La voluntad se ejerce –está casi obligada a ejercerse– solamente en forma de deseo, clausurando otras dimensiones que abocan al reposo, como son la creación, la aceptación y la contemplación. Tanto la moda como el capitalismo producen un ser humano excitado, aspecto característico del diseño de la personalidad en sociedad del espectáculo.
La sociedad de consumo supone la programación de lo cotidiano; manipula y determina la vida individual y social en todos sus intersticios; todo se transforma en artificio e ilusión al servicio del imaginario capitalista y de los intereses de las clases dominantes. El imperio de la seducción y de la obsolescencia; el sistema fetichista de la apariencia y alienación generalizada[6].
Ver y ser vistos, esa parece ser la consigna en el juego translúcido de la frivolidad.El así llamado momento del espejo, precisamente, es el resultado del desdoblamiento de la mirada, y de la simultánea conciencia de ver y ser visto, ser sujeto de la mirada de otro, y tratar de anticipar la mirada ajena en el espejo, ajustarse para el encuentro. La mirada, la sensibilidad visual dirigida, se construye desde esta autoconciencia corpórea, y de ella, a la vez, surge el arte, la imagen que intenta traducir esta experiencia sensorial y apelar a la sensibilidad en su receptor.
Nuestra soledad demanda un espejo simbólico en el que poder reencontrar a los otros desde nuestro interior. Buscamos en el espejo la unidad de una imagen a la que sólo llevamos nuestra fragmentación.
Con estupor tomamos las últimas fotografías posibles, un patético modo de certificar la experiencia o de convertirla en colección. Pareciera que la fotografía quiere jugar este juego vertiginoso, liberar a lo real de su principio de realidad, liberar al otro del principio de identidad y arrojarlo a la extrañeza. Más allá de la semejanza y de la significación forzada, más allá del “momento Kodak”, la reversibilidad es esta oscilación entre la identidad y el extrañamiento que abre el espacio de la ilusión estética, la des-realización del mundo, su provisional puesta entre paréntesis.
Como en La invención de Morel[7] donde un aparato reproduce la vida (absorbiendo las almas) en forma de réplica, en forma de mera proyección. Los Stones como souvenir de sí mismos proyectados en el telón del escenario giratorio. La envidiable decreptitud de Mick Jagger con una delgadez mezquina y ominosa, como si fuera su propia narcótica reliquia.
Los rostros del otro, rostros distantes a pesar de su cercanía, ausentes a pesar de su presencia, los miramos sin que ellos nos devuelvan la mirada. La alteridad no es más que un espectro, fascinados contemplamos el espectáculo de su ausencia. Tal vez los Stones estén muertos y nadie lo sepa. Tal vez sea una banda sustituta la que por enésima vez sacuda el mundo cuando comience su nueva gira por las ciudades de la Gran Babilonia.
Efectos de desaparición
Imágenes de la gran urbe, fragmentos de los últimos gestos humanos reconocibles. Los sujetos indiferentes a la presencia de la cámara se mueven según el ritmo de sus propios pensamientos.
Imágenes en movimiento: la estación del Metro de Tokio, súper-carreteras, aviones supersónicos, televisores de cristal líquido, nano-ordenadores, y otros tantos accesorios que nos implantan una aceleración a la manera de otras tantas prótesis tecnológicas. Es la era del cyber-reflejo condicionado, del vértigo de la cibermúsica, de los fundidos del inconsciente en una lluvia de imágenes digitales, vértigo espasmódico de señales que se encienden y apagan, del gesto televisivo, vértigo espasmódico de señales que se encienden y se apagan, del gesto neurótico y ansioso del zapping o el molesto corte del semáforo en las esquinas que parasitan el sistema de interrupciones artificiales y alimentan nuestra dependencia de los efectos especiales.
La fragmentación de las imágenes construye una estética abstracta y laberíntica, en el que cada fragmento opera independiente pero, a su vez, queda encadenado al continuo temporal de un instante narrativo único. Podemos retener el mundo entero en nuestras cabezas.
La aceleración y los estados alterados de la mente. Los psicotrópicos. La representación electrónica de la mente en la cartografía del hipertexto. Las autopistas de la información, donde todo acontece sin tener siquiera que partir ni viajar. Es la era de la llegada generalizada, de la telepresencia, de la cibermuerte y el asesinato de la realidad. El mundo como una gran cámara de vacío y de descompresión. Como la ralentización de la exuberancia del mundo.
Dr. Adolfo Vásquez Rocca
[*] Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Val paraíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Profesor de Antropología Filosófica en la Escuela de Medicina UNAB, del Magíster en Etnopsicología y de Postgrado en Filosofía PUCV. Editor de la Revista Observaciones Filosóficas http://www.observacionesfilosoficas.net/ y la Revista de Antropología Médica.
adolfovrocca@gmail.com
[1]BAUDRILLARD, Jean(1929-) Nacido en Reims, Francia, en 1929. Estudió filología germánica en La Sorbona de París y ejerció como profesor de alemán en un instituto de enseñanzas medias (1958-1966). En 1966 leyó su tesis doctoral (’Le sistème des objets’) bajo la dirección de Henry Lefebvre, e inició su actividad docente en la Universidad París X, en Nanterre, donde tuvo un papel activo en los sucesos de mayo del 68. Director científico del IRIS (Recherche sur l’Innovation Sociale) de la Universidad París-IX Daphine (1986-1990). En 2001 fue contratado por la European Graduate School de Saas-Fee, Suiza, como profesor de filosofía de la cultura y de los medios en los seminarios intensivos de verano.
Le système des objets (1968), La société de consommation (1970), Pour une critique de l’économie politique du signe (1972), Le miroir de la production (1973), L’échange symbolique et la mort (1976), La consommation des signes (1976), Oublier Foucault (1977), L’effet Beaubour (1977), À l’hombre des majorités silencieuses (1978), L’ange de stuc (1978), De la séduction (1979), Enrico Baj (1980), Simulacres et simulation (1981), Les stratégies fatales (1983), La gauche divine (1985), L’autre par lui-même (1987), La transparence du mal (1990), La guerre du Golfe n’a pas eu lieu (1991), L’illusion de la fin ou la grève des avènements (1992), Figures de l’altérité (1994), La pensée radicale (1994), Le crime parfait (1995), Le paroxiste indifférent (1997), Amérique (1997), De l’exorcisme en politique, ou la conjuration des imbéciles (1997), Car l’illusion ne s’oppose pas a la réalité (1997), Le complot de l’art (1997), Illusion, désillusion esthétiques (1997), La grande mutation. Enquete sur la fin d’un millénaire (1998), À l’ombre du millénaire ou le suspens de l’an 2000 (1998), L’échange impossible (1999), Sur le destin (1999), Sur la photographie (1999), Les objets singuliers: architecture & philosophie (2000), D’un fragment a l’autre (2001), Mots de passe (2000), L’elevage de poussière (2001), Le ludique et le policier (2001), Au royaume des aveugles (2002), L’esprit du terrorisme (2002), Pataphysique (2002) y Au jour le jour, 2000-2001 (2003).
La mayor parte de la obra de Baudrillard ha sido traducida a las lenguas española y portuguesa. A la primera: El sistema de los objetos, Siglo XXI, Ciudad de México, 1969; La sociedad de consumo, Plaza y Janés, Barcelona, 1970; Crítica de la economía política y del signo, Siglo XXI, Ciudad de México, 1976; El espejo de la producción, Gedisa, Barcelona, 1980; El sistema de los objetos, Siglo XXI, C. de México, 1981; El intercambio simbólico y la muerte, Monte Avila, Caracas, 1981; Las estrategias fatales, Anagrama, Barcelona, 1984; América, Anagrama, Barcelona, 1987; El otro por sí mismo, Anagrama, Barcelona, 1988; Cool Memories, Anagrama, Barcelona, 1989; De la seducción, Ed. Cátedra, Madrid, 1989 (Planeta-Agostini, Barcelona, 1993; Iberoamericana, Buenos Aires, 1994); Las estrategias fatales, Anagrama, Barcelona, 1991; La transparencia del mal. Ensayo sobre los fenómenos extremos, Anagrama, Barcelona, 1991; La guerra del golfo no ha tenido lugar, Anagrama, Barcelona, 1992; La ilusión del fin. La huelga de los acontecimientos, Anagrama, Barcelona, 1993; Cultura y simulacro, Kairós, Barcelona, 1993; El otro por sí mismo, Anagrama, Barcelona, 1994; El crimen perfecto, Anagrama, Barcelona, 1996; Pantalla total, Anagrama, Barcelona, 2000. A la portuguesa: A sociedade de consumo, Edições 70, Lisboa, 1981; América, Rocco, Rio de Janeiro, 1986; O Sistema dos Objetos, Perspectiva, São Paulo, 1989; Da sedução, Papirus, Campinas, 1991; Simulacros e simulação, Relógio D’Água, Lisboa, 1991; A transparência do mal. Ensaios sobre os fenômenos extremo, Papirus, Campinas, 1992; A Ilusão do Fim, Terramar, Lisboa, 1992; À sombra das maiorias silenciosas. O fim e o surgimento das massas, Brasiliense, São Paulo, 1993; Para uma crítica da economia política do signo, Elfos, Lisboa, 1995; A troca simbólica e a morte, Eds. Loyola, São Paulo, 1996; A Arte da Desaparição, Ed. UFRJ, Rio de Janeiro, 1997; Tela total: mito-ironias da era do virtual e da imagem, Sulina, Porto Alegre, 1997; O Paroxista Indiferente, Edições 70, Lisboa, 1998.
[2]BAUDRILLARD,Jean,El otro por sí mismo, Ed. Anagrama, Barcelona, 1997.
[3]RIVIERE, M, Diccionario de la moda, Ed. Grijalbo, Barcelona, 1996.
[4]VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, La moda en la postmodernidad. Deconstrucción del fenómeno “fashion”;http://www.ucm.es/info/nomadas/11/avrocca2.htm En NÓMADAS. 11 | Enero-Junio.2005 Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID.
[5]BAUDRILLARD, Jean, The Consumer Society, SAGE Publication, 1998, p. 100
[6]DEBORD, Guy, La sociedad del espectáculo, Ed. Pre –Textos, Valencia, 1999, cap. II La mercancía como espectáculo. P. 51 y sgtes.
[7]BIOY CASARES, Adolfo, La invención de Morel, Ed. Emecé, Buenos Aires, 1940.En la clásica novela de Ciencia Ficción –obra fundacional del género– Morel ha inventado una máquina que permite capturar la entidad de las personas, su existencia en sí, y reproducirla a voluntad. Pero esta captura implica la muerte de la persona que es registrada o grabada. La novela juega con la idea del solipsismo, el eterno retorno y los problemasontológicos – identitarios.
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Dr. Adolfo Vásquez Rocca
Baudrillard; simulacros, signos y sacrificialidad: in memoriam .
Como homenaje a Jean Baudrillard
(a unas semanas de su sensible fallecimiento)
marzo de 2007
1.-
El filósofo y sociólogo francés Jean Baudrillard, radical crítico de la sociedad de consumo, el teórico de la posmodernidad, murió este mes en París a los 77 años. Entre sus libros, que llegan a medio centenar, el gran público recuerda sobre todo El crimen perfecto, La guerra del Golfo no ha tenido lugar, El otro por sí mismo, Pantalla total, Paroxista indiferente, La transparencia del mal, La posmodernidad, El sistema de los objetos, Crítica de la economía política del signo, Cultura y simulacro, Pantalla total y La ilusión vital.
Los escritos de Baudrillard, tributan a una obsesión que ya estaba en sus primeros libros: el signo y sus espejos, el signo y su producción febril en la sociedad de consumo, la virtualidad del mundo y La transparencia del mal. En La economía política del signo estudiaba con un enfoque materialista la mercantilización del signo; en sus libros posteriores (Las estrategias fatales, El crimen perfecto, América), volverá sobre su argumento con una torsión crítica: de qué forma la mercancía y la sociedad contemporánea están consumida por el signo, por un artefacto que suplanta y devora poco a poco lo real, hasta hacerlo subsidiario. Lo real existe por voluntad del signo, el referente existe porque hay un signo que lo invoca. Vivimos en un universo extrañamente parecido al original -las cosas aparecen replicadas por su propia escenificación -señala Baudrillard .
La lectura del mundo en Baudrillard no parece estar hecha desde fuera sino desde dentro de las cosas, en su forma pre-constitutiva, en su etapa embrionaria, en esto su obra más que un cariz sólo documental, alcanza ribetes proféticos, se trata de la mirada de un testigo privilegiado de su época y de otras por venir.
Esa visión del mundo y su lectura de los acontecimientos en tiempo real es algo que se va a extrañar. Porque la realidad está hoy envasada al vacío, busca ser preservada a largo plazo, y de este modo ha desaparecido el oxígeno que permitía su combustión. El pensamiento de Baudrillard funcionaba como una bocanada de ilusión que regeneraba esa combustión.
Baudrillard se ha ido y con él el viejo oficio del cartógrafo, el artista-científico que veía y registraba como los territorios crecía, se expandía, se contraían y morían, o más bien mutaban entre los pasadizos secretos de un mundo que conserva su enigma y sus modos de resumiese. Así “el territorio ya no precede al mapa ni lo sobrevive. Desde ahora es el mapa el que precede y engendra al territorio” escribió Baudrillard.
2.-
Sorprender las cosas en el umbral, antes que hayan asomado su rostro al sentido, es lo propio de la poesía y la metáfora que se barrunta en una nueva teoría, en el gesto polimorfo que asume el pensamiento cuando esta brutalmente pariendo, cuando se esboza a sí mismo de modo intempestivo y a martillazos, como en aquellas modalidades cercanas al aforismo a la que nos introdujo Nietzsche. Sorprender las cosas antes de que sean convertidas en un excedente de sí mismas, captar una instantánea de ellas en su desnudez, sustraerlas al ropaje del sentido, requiere una forma particular de pensamiento y de lenguaje -finalmente- de lucidez, y una traslucida mirada a la forma como tejido constitutivo de lo real. La escritura de Baudrillard opera como una forma de seducción del lenguaje, una forma de encantamiento del lenguaje para consigo mismo, una forma de cavar un foso en el que cae por su propio peso la significación. Es que el lenguaje huye desesperadamente de la saturación, de su circulación enloquecida, huye de la expresión que quisiera hacer de él una herramienta de estratificación del mundo. El lenguaje se refugia, así, en su propia sacrificialidad.
Dr. Adolfo Vásquez Rocca
Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Universidad Complutense de Madrid,
adolfovrocca@gmail.com
Artículos relacionados:
Artículo “Baudrillard; alteridad, seducción y simulacro” En Psikeba Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Buenos Aires, 2006,
http://www.psikeba.com.ar/articulos/AVRbaudrillard.htm
Artículo –La moda en la postmodernidad. Deconstrucción del fenómeno “fashion”;
http://www.ucm.es/info/nomadas/11/avrocca2.htm
En NÓMADAS. 11 | Enero-Junio.2005
Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas.
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID.
http://www.ucm.es/info/nomadas/
- Reproducido por IADE Revista Realidad Económica Buenos Aires (Argentina)
http://www.iade.org.ar/iade/Recomendados/NP/Art/moda.html
Artículo “El revés de la utopía”
http://www.tendencias21.net/El-reves-de-la-utopia_a929.html
En Tendencias 21, Revista Asociada al Capítulo Español del Club de Roma, al Master en Bioinformática de la Universidad Complutense de Madrid y al Instituto de Ingeniería de España
Artículo “La Invención de Morel. Defensa para sobrevivientes” En Zona Moebius http://www.zonamoebius.com/00002006/nudos/avr_0906_morel_bioy.htm
28 Abr, 2007
Adolfo Vasquez Rocca
El complot del arte - Jean Baudrillard:
Ver:
VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Baudrillard; de la metástasis de la imagen a la incautación de lo real.“, En Eikasia. Revista de Filosofía, Oviedo. España. ISSN 1885-5679, año II, Nº 11 (julio 2007) pp. 53-59.
http://www.revistadefilosofia.com/11-02.pdf
Jean Baudrillard, simulacros, signos y sacrificialidad: in memoriam - Dr. Adolfo Vásquez Rocca
Artículos relacionados con la obra de Jean Baudrillard:
* Baudrillard; Narcisismo y régimen de mortandad en el Sistema de los objetos - Adolfo Vásquez Rocca
* Baudrillard; Alteridad, seducción y simulacro - Adolfo Vásquez Rocca
Baudrillard Dr. Adolfo Vásquez Rocca - Jean Baudrillard
El complot del arte - Jean Baudrillard:
Todo el dilema es este: o bien la simulación es irreversible y no existe nada más allá de ella, no se trata siquiera de un acontecimiento sino de nuestra banalidad absoluta, de una obscenidad cotidiana… o bien existe de todos modos un arte de la simulación, una cualidad irónica que resucita una y otra vez las apariencias del mundo para destruirlas. De lo contrario, el arte no haría otra cosa, como suele suceder hoy, que encarnizarse sobre su propio cadáver. No hay que sumar lo mismo a lo mismo, y así sucesivamente, en abismo: esto es la simulación pobre. Hay que arrancar lo mismo de lo mismo. Es preciso que cada imagen le quite algo a la realidad del mundo, es preciso que en cada imagen algo desaparezca, pero no se debe ceder a la tentación del aniquilamiento, de la entropía definitiva, es preciso que la desaparición continúe viva: este es el secreto del arte.
Jean Baudrillard “Las estrategias fatales”. París, en el año 1983.
Baudrillard escribe sobre el objeto, el consumo y la política.
“El objeto es maldito, obsceno, pasivo, prostituí do, es la encarnación del Mal, de la alienación pura. Esclavo, su única promoción consistirá en entrar en una dialéctica del amo y del esclavo, en la que sin duda se ve asomar el nuevo evangelio, la promesa para el objeto de ser transfigurado en sujeto.”
Obligados a participar de esta suerte de parodia nuestra conciencia embravecida percibe el manoseo obsceno, y la transformación no buscada ocurre. Diría Baudrillard “el sujeto desaparece en el horizonte del objeto”.
Negación del principio de voluntad, imposibilidad de elegir. La trama real no sólo nos rodea de manera opresiva, sino que nos obliga a devenir objetualmente, a ser simples elementos, a formar parte de una gran maquinaria, como actores pasivos.
En un mundo donde todo es visible, ya ni siquiera operan los mecanismos de simulación propagandística. La vida deviene en publicidad y nosotros formamos parte involuntaria de una puesta en escena grotesca e infame.
Dr. Adolfo Vásquez Rocca
22 Jul, 2007
Responder a “baudrillard; alteridad, seducción y simulacro”