plegarias desde un mundo incierto: lisa germano
Corría el año 2002 y el multiinstrumentista y productor Tony Berg, quien supo formar parte de proyectos tan disímiles como “Don’t ask me” de Public Image Ltd., “Up” de Peter Gabriel, y “Love & other bruises” de Air Supply, se propuso rescatar a una de las más melancólicas, introspectivas y talentosas artistas que habían dado los años ’90, Lisa Germano. La librería Book Soup de Hollywood, había sido el sitio en donde Lisa había decidido recluirse después de la edición de álbum “Slide” en 1998, el cual había significado el fin de su contrato con el mítico sello 4AD. Allí, en el más absoluto de los anonimatos desarrollaba su tarea por las tardes, mientras que por la noche escribía y grababa los demos que la convicción de su manager, y la persuasión de Tony Berg transformarían en el surrealista “Lullaby for liquid pigs” (Ineffable, 2003), su venturoso regreso al mundo de la música.
Pero la historia se había iniciado mucho antes. Nacida en Indiana el primer día del año 1958, Lisa se había interesado por la música desde chica. De la pasión de su familia por la ópera heredaría un tenaz apego por el dramatismo y un saludable gusto por el violín. A medidos de los ’80 la propuesta de integrarse a la banda de John Cougar Mellencamp la ayudó a salir de una de sus recurrentes crisis depresivas, y a partir de allí, y a lo largo de más de veinte años ha trabajado con artistas de la talla de Simple Minds, Iggy Pop, David Bowie, Neil Finn, Jewel y Bob Dylan, entre otros, además de iniciar una brillante carrera solista, que por suerte continúa hasta nuestros días.
Su álbum debut “On the tay down from the moon palace”, data de 1991 y es un breve muestrario de destellos que preanuncian el brillo que alcanzaría en momentos más avanzados de su carrera. El comienzo es engañoso, la canción que da título al álbum es una suave pieza folk instrumental donde, sobre una sutil mandolina, se desliza una dulce melodía con pasajes extrañamente clásicos, pero será “Guessing game (or The music business)” el encargado de poner las cosas en su lugar. Y el álbum, con la sola excepción de la explosiva y cambiante “Dig my own grave”, transitará alternativamente entre momentos suaves e intimistas, y piezas de intenso dramatismo, donde el expresivo violín de Lisa será el sostén principal de los logrados climas. En esta línea se encuentran las instrumentales “Screaming angels dancing in your garden” y “Dark irie” junto al blusero “Blue monday”.
A partir de allí Lisa ficharía para 4AD, y en cuatro trabajos fantásticos, editados entre 1993 y 1998, entregaría lo mejor de su carrera. “Happines” (1993) es una enorme muestra de solidez compositiva, y presenta una cara de Lisa profundamente emocional. El disco está plagado de momentos confesionales en climas que van desde la furia (“Destroy the flower”, “Everyone’s victim”), el cinismo de “Bad Attitude” con el que abre al disco (Desearía que estuviese soleado, pero no lo está…jajaja/El sol saldrá pasado mañana…jaja/(…) Vos desearías que fuese hermosa, pero no lo soy…jaja), el intimismo (“Miamo Tutti”, dedicado a una de sus gatas), el romanticismo ingenuo de “The dresses song” (Tanto más seguro es tu castillo!/El mío se perdió en algún lugar/Me haces dar ganas de ponerme vestidos), y la oscuridad sofocante de “The darkness night of all”. Por su parte, “Energy” y el tema que da nombre al disco, “Hapiness” son las perlas del álbum, en donde Lisa retoma algo del folk de sus comienzos pero sumándole todos los atributos de su presente. El trabajo, producido al igual que su sucesor, por Malcom Burn, fue muy valorado por la crítica, y es al día de hoy considerado el punto más alto de su carrera.
“Geek the girl” (1994) es probablemente el trabajo más complejo y oscuro de Lisa Germano. Desde la conmovedora confesión de “My secret reason”, Lisa dispara un cúmulo de expresivos y delicados desahogos cargados de tristeza, intimidad, y una repetida referencia a la sexualidad, abordándola desde la inocencia adolescente (“Sexy little girl princess”) hasta sus formas más violentas. Con una densa guitarra como gran protagonista, los susurros vocales de Lisa entregan en cada canción cuotas de una enorme energía contenida, que amenaza y no termina nunca de desbordar. En ese contexto, y dentro de un trabajo parejo tanto en la calidad de las canciones, como en el clima de las mismas, se destacan la angustia de “Cry wolf” (El amor puede doler/el amor, es extraño afirma dentro de un cruel relato de una violación), “Geek the girl”, y la concesión irónica de “Cancer of everything”. Una vez más queda para destacar el trabajo en el violín de Lisa, que termina por redondear cada uno de los climas buscados, y que tiene como punto más alto en la delicadeza de “… a psychopath”.
Cuando en Septiembre de 1996 se editó “Excerpts from a love circus”, Lisa Germano se encontraba de buen humor, y ese sentimiento queda plasmado en el álbum en forma indeleble. A diferencia de los anteriores, “Excerpts…” es un trabajo lineal y apacible, que por una vez deja de lado los temas instrumentales. La ironía y el buen humor se reflejan en una lírica mucho menos compleja, más accesible. Suaves canciones folk se entremezclan y dejan a su paso una dulce y contagiosa sensación placentera. “Bruises” (Café en la mañana, y vino por la tarde/y todo lo demás es aburrido/No sos nada/pero todo en lo que puedo pensar es en vos/El sol podría brillar/pero todo lo que puedo ver es negro y triste), y “We suck” son algunos de los mejores momentos, donde las relaciones de pareja son revistadas desde una mirada descreída y por momentos satírica. El humor queda reflejado en “Beautiful schizophrenic. Wheres Miamo-Tutti?” y “Victorias Secret, just a bad dream”, y un par de baladas optimistas, entre las que se destaca “Big big world”, son las encargadas de cerrar el disco.
Antes de grabar “Slide”, que significaría el cierre de su relación con 4AD, y el final de la primera etapa de su carrera solista, Lisa participaría de un proyecto experimental junto a Howe Gelb y otros miembros de Giant Sand, entre ellos Joel Burns y John Convertino es decir Calexico, en el cual se reparten y comparten composiciones y vocalizaciones, además de tomar riesgo con una poco convencional versión de “Sand” el clásico de Lee Hazlewood, y homenajear a Neil Young en la bellísima interpretación de “Round and round”. El trabajo fue editado en Febero de 1997 por Thirsty ear, tuvo por título “Slush” y fue presentado como: OP8 featuring the ilk of Lisa Germano.
La edición de “Slide” terminó por afirmar el camino de Lisa Germano hacia canciones más livianas y accesibles que había comenzado con “Excerpts from a love circus”. Pero claro, para una artista del talento de Lisa, el acercamiento hacia la sencillez no se corresponde de manera alguna con resignación de calidad. Y si para alguien puede quedar dudas de esto, no tiene más que sumergirse en la seductora y solitaria intimidad de “Way below the radio”, encargada de abrir el disco. La sencillez de dos baladas (“Wood floor” y “Guillotine”), en donde se acompaña solamente con piano son probablemente los momentos más altos de “Slide”, que reserva en lugar para el humor en la divertida “Turning into Betty”, para las nostalgias depresivas a “No color here” (La quietud púrpura y el terciopelo/Yo los recordaré/Dentro, fuera, por encima/No es posible, no hay color aquí) y “Crash”, y para una íntima reflexión sobre el amor en “If I think of love” (Inmaduro, insensato,(…)Confidente, infinito, sutil, indiferente…Si pienso en el amor).
El descanso que Lisa tomó a partir de 1998, se remitió únicamente al trabajo comercial como solista, ya que nunca dejó de componer ni de colaborar con otros artistas, trabajos de los cuales vale destacar las voces en “Absente” de Yann Thiersen, el violín en “Heathen” de David Bowie, y la interpretación de todos los instrumentos imaginables en “7 World Collide” de Neil Finn. Precisamente Neil Finn (Crowed House) y el ex guitarrista de The Smiths, Johnny Marr, fueron los colaboradores de Lisa Germano, en su regreso: “Lullaby for liquid pigs” (2003). Según la misma definición de Lisa, “Liquid…” es un disco que habla de adicciones, o más precisamente de las personas que están adquiriendo hábitos que van rumbo a una adicción. En ese contexto, las canciones que conforman el álbum, se reparten entre súplicas angustiadas, y parábolas esperanzadas. Y si bien las melodías de sus composiciones mantienen la lírica de sus anteriores trabajos, especialmente los predecesores, “Liquid Pig”, una clara referencia al alcoholismo (Cerdo líquido/Bebe lo que dijiste/para viajar al cerebro muerto), se destaca del resto por su oscuridad opresiva. “Pearls” (Mundo apresurado, gira y gira/Se detendrá cuando caigas/como vos lo hiciste), “Candy”, “Into the night” son apacibles baladas que se contraponen con sus atormentadas letras. En “From a shell”, Lisa encuentra en la repetición continua de frases (Eso es el amor/ser encontrado, de la peor manera…Es un zumbido) una íntima fuerza esperanzadora que insinúe una salida. La breve “…to dream” hace las veces de despedida, con otra letra perturbada y dolorosa (No abandones tu sueño/es realmente todo lo que tienes/y no quiero verte morir).
El año pasado nos trajo la feliz noticia de la llegada de un nuevo trabajo de Lisa Germano. Editado por Young God en Julio del 2006, “In the maybe world” es un trabajo sobrevolado permanentemente por las conceptos de pérdida y muerte. El formato corto de las canciones (doce en poco más de media hora) le entrega al disco un clima melancólico y de extrema fragilidad. Pero la sencillez y el despojo en los arreglos no le quita al disco nada de complejidad, ya que es un trabajo plagado de sutilezas. En “Golden Cities” Lisa se despide de Miamo-Tutti, su gata protagonista de muchas de sus canciones y que había muerto tiempo atrás (Supongamos que quieres/supongamos que puedes/ven alrededor de mi habitación esta noche, pide en forma de súplica). El violín ha dejado de ser preponderante en el sonido, y se reserva para suaves acompañamientos, siempre destacables, como en los casos de “Too much space” y “Moon in hell”. Lisa reserva un momento para tributar a Jeff Buckley en “Except for the ghosts”, y entrega en “Into Oblivion”, “Red thread” y “After Monday” los momentos más inspirados del disco.
El tiempo que se ha tomado Lisa entre cada uno de sus últimos discos, nos hace presuponer que la edición de un nuevo trabajo no será en lo inmediato. Mientras tanto no podemos hacer otra cosa que conformarnos con seguir gozando de cada uno de los editados, que resisten con excelente salud el paso del tiempo, y que son capaces de entregar nuevos hallazgos cada vez que nos sentamos a oírlos. Lo que, haciendo un rápido repaso por la música que se oye por estos días, no parece ser poco consuelo. En absoluto.
(por hernán dardes. ysinembargo#11)
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