sant jordi, libros para gente miserable
Con motivo del día del libro, Alvy Singer ha presentado durante varios días “libros que deberían ustedes regalar(se) si no quieren perderse”. Lo reproducimos a continuación, porque es muy bueno.
Caso 1 – Realistas brutos, y otros enfermos de la anécdota mórbida.
Síntomas:
-Mamá, hoy me he servido el café con whisky. Después Tess ha ido a comprar y tenía una cucaracha en la sopa. Luego he pensado en ti. Y ahora te llamo.
Si Hemingway ya no les llena excepto en sus cuentos, si Ellroy te gusta en su autobiografía y las letras de Micah P. Hinson te parecen recuerdos de infancia.
Recomendaciones:
Trópico de Cáncer – Henry Miller.
“París es como una puta. Desde lejos parece cautivadora, no puedes esperar hasta tenerla en los brazos. Y cinco minutos después te sientes vacío, asqueado de ti mismo. Te sientes burlado.”
Preparado: Olvidad a Bukowski jóvenes sudorosos. Olvidadlo y venid a Miller. París tiene glamour pero es que sus ratas tienen algo más de verdad, yo no sé el qué pero algo más tienen. Miller está compuesto por prosa cortante y whisky del bueno.
Tres rosas amarillas – Raymond Carver.
“Me gustaría poder dormir, pero ¿cómo voy a acostarme ahora? La gente no tardará en levantarse. Pronto sonará el despertador de icky. Me gustaría subir al dormitorio, volver a acostarme junto a ella y decirle que lo siento, que ha sido un error, que lo olvidemos todo… Y luego dormirme y despertar con ella en mis brazos. Pero he perdido ese derecho. Estoy excluido de todo eso, y me está vedado el retorno. Pero pongamos que lo hago. Que subo al dormitorio y me meto en la cama junto a Vicky. Podría despertar y decirme: Cabrón. No te atrevas a tocarme, hijo de perra”
Preparado: Un concentrado de Chéjov (su muerte, si) para un nuevo relato dónde todo ocurre fuera de campo. Y fuera de la mente.
Vida de este chico – Tobias Wolff.
“La lista de Dwight contenía algo de verdad. Pero se alargaba indefinidamente. No se acababa nunca, y al cabo de poco tiempo perdió el poder de herirme. La experimentaba como una racha de mal tiempo que hay que soportar, no un frío cortante, sino un día bochornoso, girs y pesado.”
Preparado: La conciencia del ser vivido para ser contado. Sin hermosuras ni florituras, preparado a través de lingotes de poesía concentrados en coches, carteles y solicitudes de aceptación. Vieja escuela.
En caso de urgencia…:
Última salida: Brooklyn – Hubert Selby Jr.
“La luna ni se fijó eh Harry, que yací aa los pies del cartel, ni le ignoró, sino que continuó inalterable su viaje. Los chicos se lavaron en El Griego, se secaron las manos con papel higiénico y se rieron tirándose unos a otros unos a otros bolas húmedas de papel. Era la primera vez que se habían divertido desde que volaron los camiones. El primer follón de verdad desde aquella vez que le pegaron al sorchi. Se repantigaron en la barra y en las mesas y pidieron café.”
Preparado: Un poco de pre-ellroyismo de plomo y narración anfetamínica para componer el réquiem de unas almas llenas de porquería, de verdad. Un conglomerado de escenas de impacto, de gritos de hastío para una orquesta de dolor. Dolor y sufrimiento. Pero de verdad. Sin directores pijos y sin anabolizantes visuales. Y sin banda sonora cool de Clint Mansell.
Caso 2 – Intempestivos Introspectivos vitales de la fecha y otros enfermos del principio del final como inicio.
-Síntomas:
Escucho a las Gymnopédies de Satie. O en su variante los Opus 23 de Dustin O’Halloran. La única película buena de Allen es Interiores (y la única del directores que entra en lo que yo llamo La Escuela de Uppsala). Y el Lorca de Poeta en Nueva York es un optimista facilón.
Recomendaciones:
-Diarios – Franz Kafka.
“Fuerte lluvia. Ponte de cara a la lluvia, deja que sus rayos férreos te atraviesen, resbala por el agua que quiere arrastrarte consigo; pero, con todo, quédate, espera de pie el sol que entra súbita e interminablemente a raudales.”
Preparado: No se deje llevar por el fuerte sabor que desprenden sus páginas, el consumo de Kafka debe hacerse con una autorregulación interior sin intentar sentar mucha más cátedra en sus páginas que la que él ya sentó con sus palabras.
-Elegia – Philip Roth.
“Muy bien, se había divorciado tres veces, había sido un marido en serie distinguido no menos por su entrega que por sus felonias y errore, y debería seguir arreglándoselas solo. A partir de entonces debería arreglárselas siempre solo.”
Preparado: Mucha menos negritud que la que reza su cajetilla (negra) para la verdadera entrada a una visualización correcta del fin. Roth, otro igual que Kafka, juega con lo que nos pensamos que debería ser su obra para ser otra cosa completamente diferente y falsamente sencilla.
El oficio de vivir – Cesare Pavese.
“A un hombre que sufre se le trata como a un borracho. Ánimo, vamos a basta, anda ya, ya está, no es para tanto, ya basta…. ”
Preparado: Un montón de citas irrepetibles, concentradas y multiplicadas hasta el infinito. Pavese es citante, que dirían los sabios.
En caso de urgencia….
Libro del desasosiego – Fernando Pessoa.
“Esclavo del temperamento como de las circunstancias, insultado por la indiferencia de los hombres lo mismo que por su afecto a quien suponen que soy _ (….) los insultos humanos del Destino”.
Preparado: Un montón de narrativas dispersas y explotadas que se convierten en una versión hardcore de cualquier diario, pero también completamente distinta de cualquier diario. Los atisbos de citas alcanzan unidades narrativas maravillosas y ocultas en un artefacto inteliguentísimo al que hay desechar de su vocación de ser recordado o memorizado para ser interiorizado. Cuidadito.
Caso 3 – Hipersensibles a la autoconsciencia narrativa y espiritual en busca del aura literario en la densidad sintáctica descontrolada (con poco tiempo para la lectura)
– Síntomas:
Nadie entiende mis notas cuando dejo algún recado. Tengo varios cuadernillos Moleskine –abultados el doble de su tamaño original– ordenados por estados de ánimo. Sólo puedo leer en el transporte público y Joyce me dobla la espalda. No quiero que la gente piense mal de mí cuando sigo en la misma página varios minutos mirando las piernas de la chica sentada en frente. El nuevo diseño del plano de Metro de Madrid me parece una delicia semiótica para los sentidos.
Recomendaciones:
- Las babas del diablo – Julio Cortázar
”Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Qué diablos.”
Preparado: No sirve para ligar como Rayuela, pero puede o no conocer a enigmáticas mujeres envueltas en crímenes que puede creer haber o no visto. Fuente de un soberbio trío de ilustres cántaros: Antonioni, Coppola, De Palma.
Posología: 10 pags. disponibles en Las armas secretas, que incluye excipientes como El perseguidor, elegía jazzística a la gloria de Charlie Parker.
- Aquí y allí – David Foster Wallace
“Dijo que las unidades poéticas que aluden, evocan, traen recuerdos y son limitadas de modo variable por la experiencia particular y la sensibilidad de cada poeta en concreto y de cada lector, dejarán paso a símbolos que serán y a la vez remitirán a lo que designan, y que tanto el límite como la infinitud de lo que es real puede ser expresado mucho mejor mediante el axioma, el signo y la función. A mí me encanta Emily Dickinson. Le dije que no podía fingir que lo entendía y que no estaba de acuerdo, pero que me parecía que sus ideas sobre la poesía iban a conseguir que esta pareciera fría y triste.”
Preparado: Diálogo interior en estéreo de ámbito doméstico. Guía para conjugar el pretérito imperfecto de los verbos franceses acabados en –ir y cómo reparar una cocina eléctrica mientras toda tu vida se desmorona por la imprevisibilidad de la narración materializada. Atenúa el riesgo de sobredosis ante consumo accidental de Hacia el oeste, el avance del imperio continúa.
Posología: 28 pags. disponibles en La niña del pelo raro, que incluye excipientes como Animalitos inexpresivos, que es lo que realmente debería estar leyendo, so hippie.
- Menelaid – John Barth
Preparado: Ha sido considerada una “orgía de puntuaciones”, pero también es como ver una serie de muñecas rusas desde dentro de la más pequeña y desde fuera de la mayor a la vez. O un cuestionamiento moral de la omnipresencia del narrador. Recordamos que es importante que sea administrado vía “voz impresa”. Peligroso si el tratamiento se mezcla con consumo de alcohol. Sí son recomendados derivados de Cannabis sativa.
Posología: 38 pags. disponibles en Lost in the Funhouse, que incluye un montón más de excipientes en forma de golosinas metalingüísticas, entre ellas una cinta de Möbius recortable.
En caso de urgencia…
- La casa de Asterión – Jorge Luis Borges
“¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?”
Preparado: La Historia la escriben los vencedores. La visión del narrador también acaba, no solamente en los límites de su subjetividad, sino en su muerte. Las puertas y los pasillos [son infinitos]. Riesgo de sobrecogimiento tras lectura de su última línea.
Posología: 3 pags. disponibles en El Aleph, que incluye tres dosis más con el mismo concentrado (El inmortal, El Zahir, El Aleph) y luego como excipientes alguna que otra decena de potenciales obras maestras.
(vía El rincón de Alvy Singer)
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