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YSE#18, inout side issue… Almost 800.000 flying & downloading… tantas moscas, en teoría, no deberían estar equivocadas… dicen, ¡oh! y salen carpiendo… es una experiencia que impresiona! dijo Alex de la Iglesia

On air: YSE #18, inout side -adentrofuera-... ¿De dónde?

hamacas al río, hàbitat hábitos

Hamacas al río

La primera vez que oí el nombre “Hamacas al Río” inmediatamente me sugirió el título de un cuento. Lo recordé antes de empezar a escribir y por algún motivo desconocido pensé en Haroldo Conti, y vaya a saber uno por qué extraña relación, en “Las doce a Bragado”. Obviamente la inquietud me llevó a releer el cuento y mi impresión quedó desacreditada: no había ríos (bueno sí, un río seco bajo el sol, pero como metáfora al polvoriento camino entre Bragado y Chacabuco), mucho menos hamacas. Pero decidí avanzar en otros relatos y la lectura me devolvió el placer por la sencillez afectuosa, la densidad descriptiva, la familiaridad del gran Haroldo Conti; comparé sensaciones y ahí encontré la explicación a aquella inicial referencia con el nombre: calidez, esa era la primera sensación que me provocaba escuchar la música de Hamacas al Río.

En un ambiente musical caracterizado por expresiones alborotadas y estridentes, pareciera ser que el lugar reservado a la contemplación y a la intimidad había quedado limitado al disfrute de bandas y solistas extranjeros, pero la aparición de Hamacas al Río sugiere que ese lugar ha empezado a ocuparse. Ellos mismos han definido a sus melodías como hipnóticas y envolventes, y al escucharlas va a quedar clara la precisión de esa autodefinición. Un puñado de canciones compuestas por Laura Ciuffo (voz, guitarra acústica) fueron rápidamente puestas a prueba a partir de Septiembre de 2002, y desde allí no han dejado de sonar en el circuito de bares y pubs de Buenos Aires con cada vez mayor aceptación. Al formato inicial de trío (que incluía a Fernando Bellver en teclados y a Daniel Leguizamón en guitarra y voz) se fueron sumando músicos hasta completar el actual formato de sexteto, adquiriendo una notable madurez tanto en las composiciones como en los arreglos. El crecimiento evidenciado entre sus dos álbumes, “Hamacas al Río” (2004, con reedición posterior) y “Mitad de Junio” (2006) es prueba de esto, coincidiendo además con una celebrada recepción por parte de cuanto crítico haya reparado en ellos.

Si bien es “Mitad de Junio”, su segundo trabajo, el que ha movilizado a esta nota, bien vale hacer un repaso por su debut independiente, “Hamacas al Río”. Ya desde el comienzo con “El viaje” va a quedar claro que las melodías van a sostenerse en el la intensidad y versatilidad de la voz de Laura Ciuffo, un registro amplio que encuentra en las armonías de Hamacas el mejor lugar para desarrollar todo su potencial. Sobre una base tenue casi acústica, las melodías van a ir deslizándose en climas melancólicos y contemplativos, siempre abordados desde una óptica muy personal, intimista. Los títulos “Pinta colores”, “Mañana”, “Volver a ser”, “Sueños” son claras demostraciones de la búsqueda de las letras: breves pantallazos de momentos, paisajes, estados de ánimo, que permiten al oyente compenetrarse con el clima propuesto y quedar inmerso en esa atmósfera envolvente e hipnótica que la banda pretende. “El viaje” (Voy hacia el mar/voy donde te enfría el silencio/dejo el ritual del descongelado por fuego/Voy hacia el mar/Voy a morir por vos/ y me voy…) y “Campanas” son con seguridad los momentos más logrados en un trabajo parejo, y que visto a la distancia, resulta la perfecta plataforma de lanzamiento para lo que llegaría más tarde.

Si algo empezaba a quedar claro a partir del primer trabajo era que Hamacas al Río no iba a ser una banda más. Que sus propias características le daban un grado de originalidad, al menos en el ambiente porteño, que iba a conseguir diferenciarlos rápidamente y a convertirlos en una opción diferente para un medio escaso de alternativas. Por otra parte era la demostración de la seriedad del proyecto, considerando que la actividad de Laura Ciuffo como modelo publicitaria había motivado algún acercamiento superficial hacia la propuesta. Y como era previsible llegaría la hora de buscar comparaciones y referencias para encasillarlos, y casi todas las miradas apuntaron a Beth Gibbons y Portishead. Y si bien es verdad que la melancolía en las canciones, la modestia y cierta languidez y despojo de Laura al frente del escenario podía sustentar estas opiniones, lo cierto es que Hamacas aborda su temática desde un lugar y una forma mucho más cristalina que el sombrío tratamiento de los británicos.

“Mitad de Junio” (2006) es básicamente un avance en cada uno de los aspectos posibles. De por sí, el hecho de grabar en un estudio profesional (Del Cielito) les abre un abanico de posibilidades para explorar sonidos y conseguir que la prolijidad habitual no ahorre en sutilezas que ahora sí pueden ser descubiertas y gozadas como se debe. Si bien es cierto que las armonías siguen sosteniéndose en la capacidad vocal de Laura Ciuffo (cuya formación lírica le permite alcanzar altísimos puntos emotivos, como en los coros de “Ya sé volvés” o el estribillo de “La isla”), los colchones de teclados de Fernando Bellver adquieren mayor preponderancia en el sonido, terminan por redondear la atmósfera melancólica que caracteriza a Hamacas y alcanzan su clímax en el lúgubre “En el bosque” y el instrumental “Walts del reencuentro”. La banda ya estabilizada en el formato de sexteto, incluyendo a Javier Picerno en guitarras, Patricio Feely en bajo y Pablo González en batería, recibe el valorable aporte de la flauta traversa de Pablo Romagnoli (Brian Storming), deliciosa en “Mitad de Junio”. El clima y el tono de todo el trabajo son lineales y de nada servirá sumergirse en la música si no existe la voluntad de dejarse llevar por ella, y la sumisión a aceptar súplicas como “Corazón no me dejes ciego” o confesiones como “Canto cuando quiero/río cuando puedo/lloro aunque no quiero/cuando desespero”. “Final de fiebre” es sin duda el punto más alto del álbum, y la angustia que genera se contrapone con las más dóciles “Andar” y “Tu lugar”.

En esta ciudad, “La Trastienda” es probablemente el sitio en el que cualquier músico preferiría tocar, y probablemente el único en donde se pueda acceder a buena cantidad de público (alrededor de 700 personas) sin perder un mínimo de intimidad. Parece ser entonces el lugar perfecto para que Hamacas al Río pueda presentarse a una mayor audiencia sin resignar identidad. Y ese será su próximo desafío en el mes de Agosto. Mientras tanto el clima frío y gris de este Buenos Aires parece ser el ideal para que su música siga ganando oídos y acompañando espíritus sensibles en busca de delicadas emociones.

(artículo de YSE#12. Por Hernán Dardes.)

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Una opinión, respuestas o pings

  1. …NUEVAS NOTAS!!!!

    REVISTA Y SIN EMBARGO ( España )
    http://ysinembargo.com/yse12/pdf/ysinembargomagazine12.pdf
    (pagina 66 )…

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