en círculos, renaissance
“Fuera del mundo, fuera del pasado, fuera de sí mismo. El hombre no ha de conquistar su libertad, porque está condenado a ella y ha de asumirla sin mala fe, abriéndose a un proyecto sin meta, dioses ni causas: absurdo.”
Jean Paul Sartre
Abro los ojos; miro el techo. Como ayer, como siempre. De nuevo el comienzo de aquello que culmina cuando los cierro, e inicio lo otro; eso que acaba cuando los abro, al día siguiente, hasta la muerte.
Trazo en el aire las figuras que se forman con el cerrar y abrir de mis ojos; dos círculos. Realidad, sueño. Entonces pienso: ¿cuántos más se pueden formar? Cada parpadeo uno nuevo, que se dibuja sin llegar a ser ni la milésima parte del círculo que es cuando estoy despierto, o cuando duermo.
Siempre así. Luz y oscuridad creando figuras en el aire; cerrando principio y fin, miles de veces, donde navego, estoy y soy.
Despego los párpados, los cierro, y sus respectivos círculos comienzan a llenar la habitación de figuras que nacen con el diámetro preciso, del tiempo que los mantuve abiertos. Cada día, cada parpadeo, todo.
Me pongo de pie, abro la ventana y se alejan. Llevan mi color, mis momentos, las cosas que he visto. Dos personas caminan por el parque dejando también círculos en el aire. De nuevo principio y fin se funden para alejarse. Un ave cruza frente a mí, y con sus alas sucede lo mismo. El tiempo corre lento y puedo ver perfectamente cómo se alzan y caen, para alzarse y caer de nuevo. Cada aleteo un círculo; cada instante un punto. Igual para el perro que camina, al mover sus patas, o para el hombre, cuando da un paseo. Todo genera las mismas figuras perfectamente redondas, que se unen en un ciclo exacto que no percibimos. Son las circunferencias que nos representan.
La vida es el tablero donde aquellos círculos navegan; formados por parpadeos, o vuelos de aves, o pasos, o risas. Por que todo vuelve al mismo estado. No importa cuán largo sea el camino, continuamente formamos los círculos que nos simbolizan. Cualquier momento nace para morir alguna vez. Los amores, los sueños, las pesadillas. Nosotros mismos, y no sólo nosotros, sino todos los seres que tienen vida, y se mantienen flotando irremediablemente; representados por círculos que continuarán surgiendo; hasta que aquel otro, el más grande, la vida, (nuestra carta personal), se cierre definitivamente cuando nuestro ojos ya no se abran más; y vuelvan al punto donde todo surge. Mientras, mucho más sigue fluyendo. Un paso que nace y muere; una sonrisa que se borra en el mismo sitio donde nació, en los labios. Y aún así no logramos entender que al final siempre volveremos al lugar de donde hemos partido.
Abro la puerta y salgo; la cierro detrás de mí. Otros círculos se generan con cada movimiento, y cuando regrese a este punto flotará aquella circunferencia que tiene como centro el movimiento de la puerta al abrirse. Será lo mismo mañana cuando abra la ventana, o cuando abra los ojos, o cuando piense en todo esto nuevamente.
No somos libres. Estamos dentro de nuestro propio círculo, generando varios más. Cumpliendo con algo preestablecido; creyendo ser dueños de todo. No; es la vida misma la que nos encierra. Fuera no somos. Podemos actuar, accionar, soñar, pensar, ser, hacer; cualquier cosa. Pero siempre condicionados a un enclaustramiento invisible, que nos desliza entre los puntos que nos descifran, formando otros y otros más. Sin fin, hasta que el fin llegue. Mientras todo forma parte de lo mismo. La libertad es una simple apariencia; una pieza del juego. Como el camino en que ando y que se extiende bajo mis pies alargándose infinitamente. ¿Qué caso tendría correr, salir de él, si no me libraría verdaderamente hasta no volver al punto en que me podría reconocer a mi mismo, para poder terminar como hacen los párpados al cerrarse?
Miro a la gente; observo los círculos que nacen de ellos y flotan sin que nadie lo note. Camino fascinado y llego hasta esa calle donde la afluencia de vidas, y de círculos es mayor. Ya había estado aquí antes. Eso confirma mi teoría, claro, porque estoy cerrando algo que iniciará otra figura, en el mismo punto.
Me echo al suelo. Pego la mejilla al pavimento, y observo los pies de todos aquellos que pasan por aquí, esquivándome. Círculos. No puedo evitar verlos. Todos con un color distinto. Sucesos, acciones, pensamientos. Todo fluye de la misma forma. Un hombre allá se apresura para concluir algo, y otro, y otro igual. Todos lo mismo. Accionando con aparente libertad, sin darse cuenta, presurosos, de que todo se forma por sí sólo. Marcando desde un principio la misma ley. Como aquella mujer de zapatos rojos, que va al encuentro de algún pariente que no ve hace mucho tiempo. El círculo se cerrará por fin, y otro se abrirá de nuevo. Con otro matiz, con otras dimensiones. Hasta que concluya y se aleje también.
Mis dedos se deslizan en el asfalto imitando el andar de todos los que cruzan por aquí. De ellos también flotan los círculos que ocupan ya la mayor parte del espacio. Formas perfectas que lo invaden todo. Que nacen constantemente en espera de las acciones que las completen, para continuar así, hasta el final.
Desde aquí miro lo que nadie, y me doy cuenta.
Los pasos de un hombre se detienen junto a mí. Se agacha, me toma de los brazos y me levanta. Dice algo que no entiendo, y yo sólo miro los círculos que surgen, flotan y se van. Algunos curiosos se detienen y nos observan dejando pendientes miles de circunferencias que aún no lo son. Así somos todos. Estamos llenos de cosas por concluir.
El hombre habla de nuevo, con violencia. Me grita, y me sacude como si quisiera hacerme reaccionar. No entiendo. Únicamente atino a sonreír y a decirle: Tú y yo hemos comenzado un círculo.
(Texto de Jonathan Minila para YSE#13)
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4 pareceres, respuestas o pings
Sofía Libertad
WOW Este cuento me puso a reflexionar bastante en relación a la libertad. felicidades por subir este texto. Un acierto, sin duda.
7 Sep, 2007
Mariana
Me tocaste, me refleje en tus palables. En mi ultimo trabajo: Mujer en sus dias, tambien represento a mujeres con zapatos rojos, los bailes de la vida, mandalas, claro-obscuros.
7 Sep, 2007
Alejandro
Precioso. Me llegó también muchísimo. Podría parecer una visión negativa quizá, no lo sé, estoy intentando digerir muchas cosas, pero es como alguien hubiera visto la vida con lupa. Es impresionante. Excelente.
7 Sep, 2007
jonathan Minila
Sofía, me da gusto haber causado esa reflexión tuya. / Mariana, las palabras crean mundos y nos podemos identificar muchas veces con ellos. Es honor haber llegado a ti por medio de ellas, y que te hayas identificado con el mundo que intenté crear. / Alejandro agradezco mucho tu comentario… quizá todos deberíamos llevar una lupa en la bolsa del pantalón.
13 Sep, 2007
Responder a “en círculos, renaissance”