Y SIN EMBARGO magazine

Avatares de la vida. Ninots de UU, Miguel Ruibal, fernandoprats, Nirvana SQ, Leonie Polah, Brancolina, Thomas Hagström, Anna Christina, Thierry Tillier, Ezequiel Ruiz

Seven years of a periodical and independent publication is perhaps both necessary and long enough a time to verify or put into practice a set of ideas, wishes and adventures. YSE closes a cycle, but doesn’t close (neither literally nor metaforically). Seguiremos, pero seremos otros.

On air: YSE #29, LAST/s.

cuarón, klein, calidad, compromiso, por hernán dardes

Si bien con “No logo” la canadiense Naomi Klein sentó, en forma consciente o inconsciente, las bases de los movimientos antiglobalización, su plataforma de ideas estaba basada en la expansión del mercado y las empresas multinacionales, y su crítica se centraba principalmente en la organización de la economía. En cambio con “The shock doctrine”, ahora el centro se sitúa en la política neoliberal, en las bases que fundamentan el capitalismo moderno, y en las ideas filosóficas que lo sostienen.

El breve documental del mexicano Alfonso Cuarón, que le fuera propuesto por Naomi como apoyo al lanzamiento del libro y que terminó siendo una consecuencia del mismo, resume en sus poco más de seis impactantes minutos las ideas de la doctrina de shock, poniendo en el plano visual la filosofía del libro y aumentando el impacto del mismo.

Estos párrafos no pretenden ser un comentario sobre el libro (que bien podría resumirse en la aplicación de las terapias de electroshock y regresión de la psiquiatría en las políticas públicas, aprovechando situaciones de conmoción, y la consecuente sensación de inseguridad y desprotección para doblegar la resistencia de los individuos; y que denuncia a la Escuela de Chicago y a Milton Friedman como sus principales impulsores), sino una reflexión sobre los desafíos que el mismo propone, y el papel que nos corresponde ocupar a la hora de reaccionar ante las situaciones que el libro describe.

La propia autora define que es en la información en donde los individuos, y por consiguiente las sociedades, tienen su mayor método de defensa. Estar informados supone estar alerta ante situaciones límites, hace posible razonar sobre la realidad que se está viviendo y resulta un escudo para los embates cercenadores de las libertades individuales que serán aplicados en estos escenarios. Pero es el documental del cineasta Alfonso Cuarón el que me motiva a pensar sobre cuál es el papel que le corresponde a los artistas comprometidos con estas ideas y la manera en que las expresiones de la cultura puedan hacer posible una resistencia ante la doctrina del shock.

En numerosas oportunidades, las expresiones artísticas que buscaron actuar como denuncia han quedado reducidas al plano de lo simbólico y, salvo excepciones, no han generado consecuencias en términos de resistencia organizada. Y por otra parte la búsqueda de masividad de muchos de estos intentos, han generado una pauperización en términos de complejidad y calidad de estas propuestas. La urgencia termina siendo condicionante y la valorable vocación militante termina por conspirar contra la calidad de los resultados. Cuando el arte consigue sortear esta barrera, trasciende el contexto que lo motiva y perdura en el tiempo muchas veces solo por la valoración de la obra, relegando a un segundo plano la motivación que lo origina. Por ejemplo (y sin adentrar en detalles de una obra que ha generado innumerables teorías muchos más complejas y elaboradas que la que esta pretende ser), el Guernica de Picasso podrá ser admirado por siglos sin perder un ápice de su dramatismo, pero solo el tiempo dirá si su percepción irá acompañada de por vida a la idea de aviones nazis bombardeando la ciudad vasca.

Pero en esta realidad, con la estructura del sistema preparada para poner su andamiaje represivo en marcha ni bien encuentre en la sociedad momentos de debilidad, la mera declamación o denuncia (realizada en forma artística o panfletaria) no parece ser suficiente para conseguir el objetivo de ponernos en estado de alerta con la urgencia que la situación exige. Lo que quiero ejemplificar es hasta dónde la imagen del “fuck you” de Eddie Vedder a George W. Bush en VH1 resulta verdaderamente útil para con el compromiso que Naomi Klein reclama.

Entonces, si hay un motivo por el cual el documental de Alfonso Cuarón resulta importante, es porque consigue traducir desde lo artístico, en este caso lo visual, la información con el suficiente impacto para que provoque alerta y prevenga a quienes lo vean para reaccionar ante situaciones de shock. En definitiva, se trata de provocar un impacto similar en dimensiones al shock, pero en sentido diametralmente opuesto. Incitar movilización en lugar de pasividad, análisis crítico en lugar de asentimiento, rebeldía en lugar de sumisión. Es deseable entonces que quienes decidan aportar a esta causa desde las distintas ramas del arte consigan el mismo equilibrio que el realizador mexicano, consiguiendo que el resultado esté a la altura del compromiso asumido, sin por esto resignar calidad en el hecho artístico.

(Texto de Hernán Dardes para Y SIN EMBARGO)