brett anderson, wilderness
Definitivamente alejado de la pose andrógina, de las referencias permanentes al sexo y los excesos, Brett Anderson parece haber definido el camino elegido en la continuidad de su carrera post-Suede. Ni siquiera el fugaz reencuentro con su viejo compañero de esa banda, Bernard Butler, en el grupo The Tears en 2005 tuvo aquella apuesta glam repleta de teatralidad, salvajismo y provocación que juntos supieron darle a los primeros años de su carrera. Ya con el primer disco como solista editado el año pasado, quedaba claro que la apuesta de Brett Anderson iba dirigida a la confidencia y la reflexión; y en este segundo trabajo, titulado “Wilderness”, Anderson redobla esa apuesta y refuerza ese enfoque hasta el extremo. Con el solo acompañamiento de piano y guitarra acústica (todo a cargo de él mismo) y el chelo de Amy Langley, Brett Anderson construye un trabajo íntimo que tiene como máximo pecado la ausencia absoluta de variantes.
Si bien los prolijos arreglos son eficaces y se acoplan con comodidad a la delicada voz de Anderson, sumados a la linealidad de las canciones terminan por conspirar contra el resultado final. Solamente en las melodías más logradas es que el álbum consigue despegar: “A different place”, “Funeral mantra” y “Back to you” (que ya se conocía en la versión grabada junto al grupo noruego Pleasure, y que incluye la colaboración de la actriz y cantante francesa Emmanuele Seigner, esposa de Roman Polanski). A la manera de Brian Ferry, Brett Anderson adopta la postura de intérprete fino y elegante, y se mueve dentro de ello con soltura. Su voz transmite calidez y el sutil chelo de Amy Langley colabora para conseguir el sonido intimista que el británico buscó imprimirle al álbum. Pero aún cuando la duración del disco apenas supera los treinta minutos, esta condición no evita que su recorrido termine dejando una progresiva sensación de monotonía. No se trata que las canciones sean malas, e incluso si se las escucha de manera individual van a resultar con seguridad atrayentes, pero el tono repetido es el que construye esta sensación. La sucesión de “The empress”, “Clowns” y “Chinese whispers” es un buen ejemplo de esto.
En definitiva, “Wilderness” resulta un paso atrás en su incipiente carrera como solista, pero aún así entrega suficientes huellas como para dejar en claro que en su nueva búsqueda, Brett Anderson tiene todavía mucho para ofrecer.
(Por Hernán Dardes para Y SIN EMBARGO magazine)
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