Y SIN EMBARGO magazine

Avatares de la vida. Ninots de UU, Anna Christina, Thierry Tillier, Ezequiel Ruiz

YSE#24, in-between the net +1.600.000 flying & downloading… alguien dijo tener? tantas moscas, en teoría, no deberían estar equivocadas… dicen, ¡oh! y salen carpiendo… es una experiencia que impresiona! dijo Alan Moore. ¿Y James Cameron?

On air: YSE #24, in-betweeen the net.

el libro y su rapsódica agonía, flavio crescenzi: yse #21

“La felicidad siempre es confundida con los recursos que la hacen posible”

Georges Bataille

Mallarmé imaginó el mundo como un libro escrito por un colectivo inmemorial y anónimo que desembocaría en objeto ideal en un futuro. En Mallarmé está presente todavía el pensamiento hegeliano basado en la apuesta al porvenir, aunque el porvenir para el poeta sea apenas otro símbolo. Desde que la humanidad abandonó la comodidad de la escritura conventual (amanuenses, copistas, calígrafos, etc), entrando en el universo de la imprenta, el paradigma cultural y, en consecuencia, discursivo, se vio modificado. El concepto de modernidad está íntimamente
ligado a Gutemberg, a quien propondremos, provisoriamente, como su legítimo creador.
La modernidad fue axiomática, rígida en sus propuestas y totalitaria en sus acciones (las verdades transmitidas y heredadas, como se ha dicho en otro artículo, son parte del discurso del poder), pesada y paquidérmica como las imprentas antiguas. El libro, como objeto, perdió su aura, se desacralizó, convirtiéndose en mera mercancía, en un fetiche que el burgués consume menos por ansias de conocimiento o goce estético que por un liso y llano estar al tanto, es decir, por snobismo. La fungibilidad del libro, cosificación final y denigrante, se evidencia en las mesas de saldo en donde encontraremos títulos de vital importancia para la “Gran Cultura” descartados por los criterios editoriales vigentes. El mercado editorial, como mediador entre el libro y el lector, se ha encargado de banalizar el intercambio hasta anularlo finalmente.
Desde este punto de vista, ya no podemos confiar en el libro. El libro, actualmente, no es más que un objeto venial y superfluo, un bien más que está dispuesto a las más fraudulentas transacciones. El mercado es el rector de toda manifestación cultural que conocemos, la reduce a sus míseros fines con la seguridad que le da saberse instituido, ser el inmejorable campo de acción para la masa. La publicación virtual como soporte alternativo es, de algún modo, un espacio dedicado a lo fugaz, como fugaces deben ser los discursos disruptivos que vulneren la lógica mercantilista que nos guía. La estética del instante es, sin lugar a dudas, poética y, por lo tanto, subversiva. Los medios virtuales son, si bien también parte del orden de mercado, pasibles de fisuras pertinentes. Es un territorio amplísimo para explorar nuevas variantes discursivas que, por su instantaneidad y alcance, nos aparecen como válidas.
El libro como refugio o lugar al que arribar para instalarse, se hace cada vez más difuso en su precariedad y en los usos que le da el poder que lo ha absorbido. Ya no hay objetos que contengan discurso, sólo hay discursos que se imponen como objeto. Piedras discursivas arrojadas desde el promontorio del espíritu.

# # #

“Happiness is always mistaken with the resources that make it possible”
Georges Bataille

Mallarmé imagined the world as a book written by an anonymous and immemorial collective that would become an ideal object in the future. In Mallarmé, the Hegelian thought based on the future is still present, although the future for the poet is just another symbol. Since mankind abandoned the comfort of convent writing (amanuenses, scribes, calligraphi etc) to enter the press universe, the cultural and, subsequently, discursive paradigm was modified. The concept of modernity is closely linked to Gutenberg, who we will provisorily propose as its legitimate creator.
Modernity was axiomatic, rigid in its proposals and totalitarian in its actions (the transmitted and inherited truths, as has been said in another article, are a part of the discourse of power), heavy and pachydermic as old presses. The book as object lost its aura, was desecrated, turned into mere merchandise, into a fetish that the bourgeois consumes not so much for a thirst for knowledge or aesthetical pleasure as for a pure and simple being in the know, this is, for snobbery. The fungibility of books, final and degrading objectification, is evidenced in the sales tables where we find titles of vital importance for the “Big Culture” discarded by the current editorial criteria. The editorial market, as mediator between book and reader, has made sure to trivialize the interchange until its elimination.
From this point of view, we cannot trust the book anymore. The book is currently no more than a venial and superfluous object, another good available for the most fraudulent transactions. The market governs every cultural manifestation we know, reduces it to its miserable purposes with the confidence of being aware of its institution, of being the unbeatable field of action for the masses. Virtual publication as an alternative medium is, somehow, a space devoted to the fleeting, as fleeting must be the disruptive discourses to damage the mercantilist logic that guides us. The instant aesthetic is no doubt poetic and therefore subversive. Virtual media are, although also a part of the market order, susceptible of pertinent fissures. It is a very wide territory for exploring new discursive variations that, by virtue of their instantaneity and reach, appear as valid for us.
The book as refuge or place to arrive and settle down is increasingly diffuse in its precariousness and in the uses given by the power that has absorbed it. There are no discourse-containing objects anymore, only discourses imposing themselves as objects. Discursive stones thrown down from the headland of the spirit.

Por Flavio Crescenzi para Y SIN EMBARGO magazine #21.
(English version by Alicia Pallas)

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5 pareceres, respuestas o pings

  1. Paula

    Es muy interesante tu punto de vista y coincido en la perdida del aura de la cual los libros han sido objeto pero está es solo una arista del tema, la problemática de cuantos tienen acceso a la web a lo que hay que sumarle el criterio con que se la usa todavía situa al libro en su formato tradicional como un objeto de fácil circulación y que ha sabido ser tan subversivo y romántico en sus ideales como vos mismo describis a la web. Cuando el poder o los discursos hegemónicos hechan mano de un discurso no les importa en que formato viene, web o libro de tapa dura. Está en quienes los usamos (uno u otro medio) en preservarlos de los otros usos, los del poder, para que no pierdan la ideología con la que han sido concebidos.
    Lo maravilloso de este soporte digital es que permite lo instantanéo de esto que nos permite pensar y poder comunicar en tiempos reales.
    Muy enriquecedor tu articulo.

  2. crillie

    En respuesta a Paula que comento un texto de flavio crescenzi; Flavio habla de la idea del libro como el soporte de lo perpetuo; del lugar para pensar y repensar los discursos y contrapone a esto la idea del formato digital como el soporte de lo fugaz en donde lo que se manifiesta como objeto no es ya el discurso sino la fugacidad de la novedad.La web es asi el lugar de la nada misma…un portal que se rinde culto a si mismo.No en vano “la felicidad siempre es confundida con los recursos que la hacen posible”.Tremendamente platonico este chico…no cambia mas.Pero es cierto.

  3. RV

    Me quedo especialmente con esta parte:

    La publicación virtual como soporte alternativo es, de algún modo, un espacio dedicado a lo fugaz, como fugaces deben ser los discursos disruptivos que vulneren la lógica mercantilista que nos guía. La estética del instante es, sin lugar a dudas, poética y, por lo tanto, subversiva. Los medios virtuales son, si bien también parte del orden de mercado, pasibles de fisuras pertinentes.

    Más allá de lo bueno del artículo en gral, personalmente encuentro allí lo más interesante (o aplicable).
    Muy buen texto, y buenos comentarios además.

  1. planetalibro.net - 14 Ago, 2009
  2. kosmopia.com - 29 Sep, 2009

Responder a “el libro y su rapsódica agonía, flavio crescenzi: yse #21”

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