no descartes a rené (ii), por antonio fernández york
En compañía de una persona atormentada es peligroso ponerse debajo de un árbol.
Un hombre vive toda su vida en la misma ciudad. Posee un número corriente de familiares y amigos, y sale de su casa con asiduidad. Sin embargo, durante los ochenta años que dura su existencia jamás se ha cruzado por casualidad en la calle con nadie conocido. La ausencia de toda casualidad no deja de ser, de algún modo, otra casualidad.
Es muy recomendable dar siempre las gracias por los servicios que se nos prestan. Incluso en el patíbulo, darle las gracias a nuestro verdugo, puede asegurarnos un hachazo certero en la nuca que nos ahorrará el sufrimiento de un hachazo mal dado.
Para los laboratorios farmacéuticos no es tan urgente encontrar el fármaco que cure el cáncer o el sida como encontrar el fármaco para esas personas que, trágicamente, nunca enferman.
Los miembros de la Asociación de Donantes de Órganos Fabiola Hellín tienen desaconsejado fumar, beber alcohol o comprometer de cualquier otro modo la salud de sus órganos. Se les anima, no obstante, a practicar deportes de riesgo, como el paracaidismo y la escalada, o a conducir temerariamente toda clase de vehículos.
Soy muy despistado: a menudo salgo de mi casa y me olvido a mí mismo dentro.
Para el hombre del futuro será motivo de gran felicidad poder emplear, sin necesidad de haber muerto, su propia calavera como pisapapeles de escritorio. Ciertas empresas confeccionarán réplicas exactas de las calaveras de sus clientes mediante técnicas de regeneración ósea a partir de células madre. La más conocida de esas empresas se llamará To Be Or Not To Be.
Señal inequívoca de exquisitez en los modales es, justo antes de expirar, darle el pésame a nuestros familiares más cercanos por nuestra propia muerte.
Tengo una buena noticia y otra mala. La buena noticia es que no tengo una mala noticia. La mala noticia es que no tengo una buena.
El transcurrir del tiempo es implacable y caprichoso. Te encuentras siendo conducido por la calle en carrito, con un sonajero entre las manos y un chupete en la boca, y de repente, en un pestañear, apareces en una residencia de ancianos, abandonado y solo, esperando a que tu madre, que no pudo dejarte ese día en la guardería, acabe su turno de enfermera para llevarte a casa.
Si los hombres van a prisión por la comisión de delitos, deberían poder salir de ella por la realización de buenas obras equiparables a las delictivas que cometieron. Por ello convendría liberar al preso condenado por asesinato que devuelve la vida a otro preso fallecido o liberar al preso condenado por violación que devuelve la virginidad a una empleada de la cárcel.
Mi madre me ha confesado que soy su hijo biológico, lo cual implica que he de buscar a mi madre adoptiva, a la que se me ha privado conocer.
Conozco una manera de escapar de mí mismo. Por la noche, cuando me alcanza el sueño, ato la punta de un pensamiento con forma de sábana a otro pensamiento con forma de pata de una cama y, sigilosamente, me fugo por mi boca.
Jesucristo, si hubiese nacido hace 33 años, probablemente sería ejecutado hoy en una silla eléctrica, ya que en la actualidad a nadie se ejecuta en una cruz. ¿Podría en tal caso convertirse la silla eléctrica en el símbolo de la cristiandad del futuro? ¿Las cúpulas de las iglesias estarían coronadas por una silla eléctrica? ¿Los cristianos llevarían colgadas del cuello pequeñas sillas eléctricas de oro? Nunca lo sabremos.
Paseando por la calle con un amigo vi un perro en un solar. Sugerí acercarnos a acariciarlo, pero mi amigo me detuvo, arguyendo que el perro podría mordernos. Supuse que bromeaba, ya que el animal, se percibía claramente, presentaba un avanzado estado de descomposición.
Los hombres de la antigüedad anteriores al nacimiento de Jesucristo conocían con exactitud el momento en el que llegaría Cristo. Sócrates, por ejemplo, consciente de haber nacido en el año 470 a. C., interpretaba que eran más de cuatro siglos los que lo separaban de Jesucristo. Lo que los antiguos no podían precisar era si Jesucristo sería un suceso, un ser vivo o una cosa.
Nunca hay que alegrarse de una muerte, ni siquiera de la propia.
Una manera eficaz de que los editores presten atención a nuestro manuscrito es no enviárselo en papel, sino en formato de vídeo. Leer es un suplicio para el editor comparado con ver lo que uno ha escrito en una pantalla, interpretado por actores y con efectos especiales.
Orden el es las de palabras importante es ejemplo este un que de
El calentamiento global tiene su lado positivo: nos habitúa al insufrible calor que padeceremos en el infierno como castigo por haber malogrado el planeta.
El suicidio, con moderación, no es malo.
(Por Antonio Fernández York, desde su Facebook)
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8 pareceres, respuestas o pings
mj
Inquietas…
fugas atrapadas …
intrusa realidad…
… pensar es peligroso…
Saludos…
21 Oct, 2009
Atlantida
Gracias.
22 Oct, 2009
Freya Hodar Nistal
Buenìsimo, destaco esta frase dentro de todo el contexto que es muy bueno, pero esta me dejò pensando largo rato, porque es genial:
“Soy muy despistado: a menudo salgo de mi casa y me olvido a mí mismo dentro.”
Felicitaciones un placer leerte.
23 Oct, 2009
Arantza González
Irónico, mordaz, inteligente… en resumen, muy bueno.
23 Oct, 2009
Diego
Magistral.
Se parece, en cierta forma, a cierto episodio de ‘Los hermanos K’arasov’
Brutal.
No pare de escribir, h’agase ese favor.
16 Feb, 2010
Responder a “no descartes a rené (ii), por antonio fernández york”