corcovo primero, sebastián de cheshire: yse #23
La diferenciación epicentro/periferia (metáfora hinchable del concepto moderno de estatus), siempre y cuando uno no crea en el sino calvinista y trate de resituar con simpatía las ruindades y éxitos electivos del interlocutor, elimina la variable ociosa, la analgesia de la hora de la siesta o el éxtasis místico del ambiente lounge en el apartamento tipo loft, porque la hazaña no es asequible.
No menos doloroso es constatar cómo en el principio darwiniano de divergencia aplicado a sistemas jerarquizados que se construyen en función del depósito epistemológico individual, se observa un énfasis críptico. Saint-Simon, A. Comte y otros positivistas lo explican como una ruta pendiente de tapizados situada entre la salida y la meta; yo, lo ubico en una suerte de estructura tripartita platónica que, enfocada desde la net, se emite ampliamente diseminada en tres niveles dentro de una escala de prioridades tendente a la diferenciación social especializada:
- Nivel primero: Aquí se sitúan dos labores estertóreas imprescindibles y desprovistas de erotismo y vísceras cualitativos, con caracteres de logística de empaque, adicción y búsqueda constante de las vías de acceso optimizadas como un coito (respectivos amantes) para con archivos virtuales con existencia real que cumplen funcionalidad, principalmente y todavía en este estadio, como disimulo de taras en las relaciones personales y evasión clásica de roles subordinados. Porque admitamos un consumo pendiente, una sensibilidad profunda desaparecida, un acopio disparatado que, al borde de la patología, desmonta los sistemas de compra/venta y el material privativo de una herencia mesocrática.
- Nivel segundo: Criba de contenidos en aras de un perfil hipertrófico y autoreferencial basado en el prisma hegeliano sujeto-objeto incorporado como una identidad reciproca, esto es: el objeto revela la esencia justificante del sujeto. Véase Las meninas; el reflejo de Felipe IV en el espejo del fondo. Detalle que evidencia cómo es el monarca la presencia cognoscitiva de la que se habla a través del resto de la escena. Entre las imperfecciones de este nivel encontramos la desventaja de pifiar el rumbo con derivas accesorias asignables a un modelo de paratexto proteico y versátil(militancias, modas, pautas, códigos…)
- Nivel tercero: Cada vez más cerca de subir al podium altivo de la última ronda de Trivial Pursuit del barrio, cuanto menos. Rutilar donde otros rotulan, esa es la máxima idiosincrásica a defender por medio de una implicación directa con los contenidos definitivos; diseminarlos desde una geometría comprometida; saborearlos hasta evadir el “cainismo” o “palafrenerismo” de las caballerizas de la episteme.
Digamos que, centrándonos en la pandemia de la ciudadanía de corte decimonónico-intelectual u órbitas de progresión cultural de andar por casa de estos últimos diez años previa a la irrupción de Internet como herramienta, ya casi anticuada, de descargas pro hacinamiento, el reparto injustificado de peculiaridades (singularidad o distinción aspirante a rango intelectual) se defenestró bajo el coqueto convencimiento de una degradación social que, en este campo, se avecinaba: la respuesta de un desgaste de acumulación y tensión traducido en espacios de colecciones y colecciones de libros, discos, películas, e.t.c… Un ambiente maximalista generalizado y por regenerar.
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First prance.
The epicentrum/periphery differentiation (inflatable metaphor for the modern concept of status), as long as one doesn’t believe in calvinist fate and tries to relocate with sympathy those elective miseries and success of one’s interlocutor, eliminates the idle variable, the analgesic of nap time or the mystic ecstasy of the lounge environment in the loft, because the feat is unachievable.
Not any less painful is to verify how in the Darwinian principle of divergence applied to hierarchized systems built based on individual epistemological deposit, a cryptic emphasis is observed. Saint-Simon, A. Comte and other positivists explain it as a steep carpeted route placed between the start and finish lines; I locate that in a sort of platonic tripartite structure that, seen from the net, is widely broadcasted in three levels within a scale of priorities tending towards a specialized social differentiation:
- First level: Here two indispensable stertorian labours, devoid of qualitative erotism and viscera, with characters of packing logistics, addiction and constant search of optimized access routes like a copula (respective lovers) with virtual files with real existence that fulfill functionality, mainly and still in this stage, as disguise for flaws in personal relationships and classic evasion of subordinate roles. Let’s admit a pending consumption, a missing deep sensibility, a senseless storage that, bordering pathology, dismantles the purchase-sale systems and the privative material of a mesocratic heritage.
- Second level: content screening for a hypertrophic and self-referential profile based on the Hegelian subject-object prism incorporated as a reciprocal identity, this is: the object reveals the essence justifying the subject. See Las meninas; the reflection of Philip IV on the background mirror. The detail evidencing how the monarch is the cognoscitive presence talked about through the rest of the scene. Among the imperfections in this level we find the disadvantage of erring the course with accessory derivations assignable to a proteic and versatile paratext model (militancies, fashions, guides, codes…)
- Third level: closer and closer to the arrogant podium of the last round of the neighbourhood’s Trivial Pursuit, at least. Shining where others sign, that’s the idiosynchratic maxim to be defended by means of a direct implication with the definitive contents; disseminate them from a compromised geometry; taste them until evading “cainism” or “groomery” of the ephisteme’s stables.
Le tus just say that, focusing on the pandemia of citizenship in nineteenth century intellectual fashion or home-made orbits of cultural progression in the last ten years prior to the onset of Internet as a tool, almost already outdated, for pro-stacking downloads, the unjustified distribution of peculiarities (singularity or distinction aspiring to intellectual range) was defenestrated under the coquettish conviction of a social degradation that, in this field, was approaching: the response of an erosion of accumulation and tension translated into spaces of collections and collections of books, records, films, etc. … A maximalist environment regenerated and to be regenerated.
Por Sebastián de Cheshire para YSE #23, to have or not to be?
English version by Alicia Pallas.
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2 pareceres, respuestas o pings
RV
Buena descripción y mejores categorías para un breve, denso y estimulante campo minado.
Saludos.
17 Mar, 2010
Responder a “corcovo primero, sebastián de cheshire: yse #23”