Y SIN EMBARGO magazine

Avatares de la vida. Ninots de UU, Miguel Ruibal, fernandoprats, Nirvana SQ, Leonie Polah, Brancolina, Thomas Hagström, Anna Christina, Thierry Tillier, Ezequiel Ruiz

Seven years of a periodical and independent publication is perhaps both necessary and long enough a time to verify or put into practice a set of ideas, wishes and adventures. YSE closes a cycle, but doesn’t close (neither literally nor metaforically). Seguiremos, pero seremos otros.

On air: YSE #29, LAST/s.

monólogos con el otro, rosa delia guerrero: yse #29

Lienzo sobre óleo
Un reloj olvidado aquí, otro un poco allá, uno más cuelga de la rama de lo que parece un árbol. Todo ha sido dispuesto con precisión total. Cierro el
tiempo más pequeño y lo coloco cerca, rodeado de seres diminutos, que suben y bajan por su faz sin saber a dónde van.
Un segundo flexible vuelve blandas las carátulas y la soledad. Hago un ejercicio para recordar. Se me queda extraviado en algún lugar el Cabo de Creus y el azul mar. Camino sobre la arena y tropiezo con mi cuerpo que yace dormido. Sueño en vida aprisionada en ese vértigo sin tiempo.
Todo se ha ido, el ayer y lo conocido. Van a dar las siete y todo persiste.
Hasta la transparencia de alas de mosca.

Retina líquida
A cada pestañeo efímero crece mi duda. La sensación de desvelo sumergida en el deseo de dormir hace que todo parezca más cercano a un sueño. El libro sobre la mesa, las hojas blancas con los ensayos de inicio de una historia, la taza de café y el cristal que contiene el agua donde habita la soledad verde de un bambú chino, se desdibujan entre el parpadeo de la luz de la vela que arde fiel a mi necedad. El circo silencioso expectante, me observa con detenimiento. Cada objeto conforma una red de relaciones entre los seres. A su vez, los seres, constructores de ruinas existen como una red de correspondencias. Un segundo transcurre y algo, queda atrás en la mente de cada espectador.
La claridad, apenas metida tras la niebla, asoma a través de la ventana. Repaso de memoria cada rincón. Los sentidos vuelven la realidad líquida. Mi mano se estira con plasticidad hasta rozar mundos minerales. Me pierdo dentro de lo más profundo.
Aquella mañana, como tantas otras, mi mirada no existe.

Horizontes de cera
Era su primer dibujo, Fabio colocó la punta del crayón azul sobre la hoja de papel blanco. De inmediato se formó un punto. Movió su manita, despacio, tratando de plasmar un sueño. Comenzó por una pequeña línea, llegó al filo de la hoja, siguió por el mesabanco de madera gris, bajó al suelo de cemento, subió por la pared y salió por la ventana.
Alguien me contó que vio a un viejo con un crayón azul dibujar sobre las paredes de la estación del metro siguiendo un trazo imaginario. Luego, entró al primer tren que llegó. Su silueta se disolvió entre la multitud. Mientras él se aleja cada vez más y más, perdiéndose en la lejanía hasta trazar una línea, allá en el fondo donde se junta el mar con el cielo.

Minette
Toda la realidad, toda por completo, habita en el brillo de su mirada. Primero fue el tiempo, quieto presagio de tardes de aguacero; luego, la luz perpendicular de las montañas y el polvo de las cosas; ahora atrapa, una a una, las perspectivas que nacen tras cada parpadeo. Cualquier trazo constituye una sorpresa extraordinaria que surge y termina sobre la fragilidad de un guiño: Una gota en la ventana, el suspiro del reloj, todo suceso —¿grande?, ¿pequeño?— se fotografía en una imagen inédita tras el azogue azul del iris diminuto. Todo es acertijo, todo pasmo, maullido y pestañeo, todo es eterno pese a lo efímero.

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Monologues with the other

Canvas on oil
A forgotten clock here, another one over there, one more hangs from the branch of what looks like a tree. Everything has been arranged with total precision. I close the smallest time and place it near, surrounded by tiny beings, going up and down its surface without knowing where they are going.
A flexible second turns covers and loneliness soft. I make an effort to remember. Creus Cape and the blue sea get lost somewhere. I walk on the sand and stumble upon my body which lies asleep. I dream of life imprisoned in this vertigo without time.
Everything’s gone, yesterday and what’s known. It’s almost seven o’clock and everything remains.
Even the transparency of fly wings.

Liquid retina
With every ephemeral blink my doubt grows. The feeling of sleeplessness immersed in the desire to sleep makes everything look closer to a dream. The book on the table, the white pages with the attempts to start a story, the coffee cup and the glass containing the water where the green loneliness of a Chinese bamboo lives, are blurred amidst the blinking of the candlelight burning loyal to my stupidity. The silent, expectant circus stares at me closely. Each object conforms a network of relationships among beings. In turn, beings, builders of ruins, exist as a network of correspondences. A second passes by and something is left behind in the mind of each spectator.
Daylight, barely hid behind the mist, begins to show through the window. I go over every corner by memory. Senses return to the liquid reality. My hand stretches with suppleness grazing mineral worlds. I get lost within the deepest.
That morning, such as many other, my gaze doesn’t exist.

Wax horizons
It was his first drawing, Fabio placed the tip of the blue crayon on the white paper sheet. A dot formed immediately. He moved his little hand slowly, trying to capture a dream. He started by a small line, reached the edge of the sheet, continued on the grey wooden desk, the down to the concrete floor, up the wall and then out the window.
Someone told me they saw an old man with a blue crayon drawing on the walls of the subway station following an imaginary line. Then he entered the first train that came. His silhouette dissolved among the crows. As he moved away further and further, disappearing in the distance until he traced a line, there at the bottom where the sea meets the sky.

Minette
All reality, absolutely all of it, lives in the brightness of her eyes. At first it was time, quiet omen of downpour afternoons; then, the perpendicular light of mountains and the dust of things; now she holds, one by one, the perspectives born after every blink. Any line constitutes an extraordinary surprise arising and ending upon the fragility of a wink: a raindrop on the window, the sigh of the clock, any occurrence —big? small?—is photographed on an unprecedented image behind the blue quicksilver of the tiny iris. Everything’s riddle, every amazement, miaowing and blinking, everything’s eternal despite the ephemeral.

Por Rosa Delia Guerrero para YSE #29